miércoles, 13 de septiembre de 2017

El embarazo de una infértil. Parte I.

Llevo mucho tiempo sin escribir. Siempre concebí este blog como un apoyo a todas aquellas personas que, por desgracia, hayan tenido que vivir lo que me ha tocado a mí. Confiaba que mis vivencias en el mundo de la infertilidad pudiesen aportar algo de luz sobre personas que, como yo, se sientan perdidas en un mundo tabú en el que todo es nuevo, parece que nadie lo ha vivido antes y escapa a nuestro control. El embarazo no parecía encajar en este propósito. Contar el avance del mismo, las ecos, etc. me parecía perteneciente a este "otro lado" al que pertenecen las fértiles. Pero otra cosa son los miedos.

Todas las mujeres (o casi todas) tienen respeto o algo de temor a que algo vaya mal en un embarazo. Los hombres quizá lo viven de otra manera, pero no puedo opinar porque no soy uno. Pero una infértil no sólo tiene miedo, vive el embarazo como una carrera de fondo en el que va saltando obstáculos pero no acaba de ver clara la meta hasta que llega. A lo largo de este embarazo me he llevado muchos sustos y he tenido mil paranoias que os contaré para que, si alguna vez os pasa, sepáis cómo actué yo y tengáis, al menos, una referencia, algo que yo no tuve.

En un post anterior conté que había tenido una beta de 411. Hay algo que no conté y es que unos días antes me había sentido un poco mal, como con náuseas, y me hice un ClearBlue que salió negativo. La verdad es que me lo debí de hacer un poco pronto pero como era ciclo natural y ovulo al tuntún era difícil saber el día. Ahora sé que el embrión se debía de estar implantando por esas fechas y eso fue lo de debí de notar, obviamente la beta en sangre sería tan baja que no cantó en el TE.

Lo primero que hice, además de empezar con la pauta de Silvia Sánchez Ramón (10mg de prednisona e innohep 3500), fue hacerme la analítica que me pidió y pedir cita con el ginecólogo de la mutua que me diese antes y con la médico de cabecera para que me incluyese la medicación en el seguro y me dijese cómo proceder con la matrona/ginecólogo en la SS.

Lo primero que tuve fue la cita con la médico de cabecera: me incluyó la medicación (gracias al súper informe de Silvia que le llevé), me derivó al endocrino de forma urgente (por mi Hashimoto) y me explicó que seguramente me derivarían a Alto Riesgo pero que primero tenía que ir a ver a la matrona, así que pedí cita con ella.

En unos días llegaron los resultados de la analítica y primer susto: 
- TSH a 2,48 (¡en el límite!), 
- Dímeros D a 514 (¡por encima del umbral!)
- Factor anti Xa a 0,18 (¡demasiado bajo!)

Tanto los dímeros D como el factor Xa se refieren a la coagulación y ambos se suelen emplear para controlar la heparina, así que lo primero que pensé fue que la cantidad de innohep era insuficiente. Acojone máximo. Envié los resultados a Silvia pero tardó unos días en responderme y a mí mientras me llevaban los demonios. Mientras tanto, fui a la primera visita del ginecólogo, a la matrona y al endocrino (fue una semana muy intensa) y el resultado de las visitas fue el siguiente:

- Ginecólogo (privado): un hombre muy amable que atendió a mis miedos a pesar de que cuando fui a verle debía de estar apenas de 5 semanas y podía ser pronto para ver cualquier cosa. Vimos un saquito y se podía apreciar un mini embrión según se colocase el ecógrafo. Primer paso. Le comenté lo de los dímeros D y lo del anti Xa y me dijo que ambos valores eran correctos (lo del anti Xa no era exactamente lo que decía, lo supe después) porque los Dímeros D aumentan siempre con embarazo y los umbrales deberían ser revisados. No obstante, accedió a repetírmelo en unos días, junto al anti Xa que repetiría con una nueva dosis de heparina que, esperaba, Silvia me diese.

- Endocrino (SS): Como llevaba ya los resultados, me subió la dosis de eutirox: de 50mg/día todos los días a 100mg/día el fin de semana y el resto como siempre. Me pautó las siguientes visitas y me tranquilizó con el valor de la TSH, me dijo que incluso si hubiese llegado a 3 o más no pasaría nada.

- Matrona (SS): se cagó viva con mi historial y me dijo que ella no podía llevarme, que tenía que ser en Alto Riesgo. Llamó a Alto Riesgo para que me citasen y con un lánguido "ya te llamarán" me despachó sin apenas darme ninguna pauta ni nada. Yo le dije que mis abortos eran siempre muy tempranos y que cuando me viesen en Alto Riesgo iba a ser tarde pero me dijo que no podía hacer nada (en otro post hablaré de la "dedicación" de esta mujer porque tuve que volver). 

Decidí ir a ver a mi médico de cabecera para que me aconsejase qué hacer con Alto Riesgo y me dijo que fuese a urgencias del Materno para acelerar la cita. Esa misma noche había tenido un pequeño manchado y me pareció la excusa perfecta para ir. Estuve en urgencias unas dos horas, una se puso de parto, otra llegó de siete meses diciendo que no notaba a su bebé y otra de 12 semanas que se había caído. Yo empecé a imbuirme de todo ese drama y no podía evitar pensar en lo difícil que se me antojaba un embarazo de nueve meses con mis miedos y un mundo de dramas por vivir. Cuando entré me hicieron una eco en donde no vieron nada más que el saco (acojone máximo otra vez...¿y el embrión que había visto en la otra eco?). Cierto que sólo habían pasado un par de días desde que lo vi en la privada pero ya me temía que había desaparecido o que el gine privado no lo había visto bien. Ya lo había vivido, me sentía como en el día de la marmota. La ginecóloga de urgencias me dijo que no se podía hacer nada, que no podíamos anticiparnos a un aborto y que había que esperar. Me dejó por los suelos. No obstante, me dio un volante para ir a Alto Riesgo y me dijo que lo mejor es que me fuese a la puerta de Alto Riesgo para hablar directamente con el gine y que me diesen ellos cita "in situ". Todo muy práctico. Me parapeté en la puerta y esperé más de una hora a que me atendieran y finalmente salí de allí con una cita para una eco...en dos semanas...¿no podía ser antes? No, me dijeron, no se va a ver nada. 

Unos días más tarde conseguí hablar con Silvia y me aumentó la dosis de heparina a innohep 4500. Luego supe que el anti Xa en dosis profilácticas no era tan determinante así que podía haberme ahorrado la angustia de estos primeros días. Volví a medirme los Dimeros D y el anti Xa y salieron bien. Busqué un hematólogo para que me controlase porque no podía ir a ver a Silvia a Madrid cada vez. En la SS no me querían derivar porque el informe de Silvia era privado así que me lo tuve que buscar a través del seguro.

Gracias a mi seguro privado pude volver en unos días a que me hicieran una eco y así dejar de comerme los muñones y, por fin, pudimos ver y oír el latido de nuestro bebé. Nunca lo habíamos conseguido. Veía cómo se le caía la lagrimilla a mi pareja mientras a mí se me quebraba la voz cuando le preguntaba al gine si estaba todo bien. Fue un paso muy grande, emocionante, pero era sólo el principio.

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