miércoles, 5 de abril de 2017

El plan Z. 2ª opinión inmunología reproductiva

En octubre, con el cabreo de mi bioquímico de dos embriones preciosos y sanos tras DGP, me plantee pedir una cita con otra inmunóloga para pedir una segunda opinión, pero ¡tardaba 3 meses! La pedí pero me dije a mí misma que no iba a ir, que todo iría bien en la quinta transferencia, pero me daba no sé qué cancelarla. Durante la última betaespera en diciembre estuve a punto de cancelarla varias veces, pero no lo hice por puro miedo, miedo a que algo saliese mal. Pues llegó el día de mi quinta beta post transfer (séptima beta en total) y esa cita fue el único rayo de luz que encontré. No estaba convencida al 100% porque consideraba que ya no podía llevar mas medicación, pero no perdía nada por probar.

Así, el 2017 empezaba igual que el 2016: con dos embriones congelados y esperando cita con inmunóloga. Parecía que no había avanzado nada.

Mi última consulta con el servicio de inmunología de la clínica de fertilidad en noviembre no me gustó en absoluto. En primer lugar, si a mí me lleva una doctora concreta debería seguir con ella, pero si quería una cita con ella perdía otro ciclo porque tenía mucha lista de espera. Considero que después de casi 30.000 euros gastados y dos abortos con ellos, la propia clínica debería darle una patada en el culo a la inmunóloga para atenderme cuanto antes. Pues no, tuve que cambiarme y ser atendida por otra doctora, ayudante de la mía. Esta doctora, después de ver mi historial y mis análisis (donde tengo las NK citotóxicas a 14%), me dijo que no tenía nada y que qué quería que hiciésemos...¿yo? Me quedé loca...parecía no conocer los últimos estudios en los que se relaciona los valores de NK por encima de 13% en pacientes de más de 35 años con abortos y fallos de implantación. Además, la inmunóloga anterior me había dicho que si no desenmascarábamos el SAF que ella creía que tenía con las analíticas lo trataríamos como si lo tuviese. Sólo pude acertar a responder que sabía que a muchas chicas con la combinación corticoides+adiro+heparina les había ido bien. Así que me lo pautó. Sin más.

Ahora puedo decir que tan importante es que te receten todo eso, como la pauta que hay que seguir. Dándole vueltas a la pauta y un poco de Dr. Google, llegué a la conclusión de que necesitaba corticoides también en betaespera  y primeras semanas de embarazo, pues era entonces cuando se producían mis síntomas raros, así que llamé a la clínica y hablé con la enfermera de la inmunóloga que, por cierto, debería replantearse su trabajo, y le dije que yo realmente tenía síntomas extraños después de la transferencia y que al interrumpir la dexametasona me dejaban colgada. Había leído que a muchas se lo cambian por prednisona (la dexametasona no es compatible con el embarazo) y así se lo hice saber. Me dijo que no lo pautaban así y que de prednisona nada. Pues hala, a comerme el tarro yo sola. Es obvio que este tratamiento ha resultado muy ineficaz en mi caso, dándome el peor resultado de beta del año.

Bien, pues la nueva inmunóloga a la que fui en enero me dijo que no se pueden pautar corticoides alegremente antes de la transferencia. Que para que haya embarazo tiene que haber una cierta inflamación, fundamental para que se formen los vasos sanguíneos, y que, además, en mi caso, hubiese sido mejor pautar los corticoides cuando se produce la "reacción" (dolor de piernas, de cabeza, hemorragia en el ojo, etc.), que es después de la transferencia o con el positivo. Así que en mi caso es muy posible que tanto la pauta de corticoides antes de la transferencia como su interrupción después hayan sido contraproducentes. También me dijo que no era fan de la dexametasona. Me dijo que me repitiera la analítica de las nk por si estaban altas de forma puntual y que se lo enviase.

Yo sabía que ella era muy partidaria de las infusiones de gammaglobulina, pero me dijo que mejor (por el coste) probar primero con prednisona de 10mg desde la transferencia, que habían hecho estudios clínicos así con muy buenos resultados. También me cambió la heparina a otra marca (innohep) porque me dijo que no era tan ajustada en cuanto a peso (para saber qué clexane hay que usar se multiplica el peso por 0,8, y hay pesos que quedan fuera de los distintos tipos de clexane).

Sólo quedaba esperar a que me bajase la regla y empezase a preparar mi sexta transferencia embrionaria.

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