miércoles, 5 de abril de 2017

Y un nuevo número llegó a mi vida: 411.

Unos días después de la visita a la nueva inmunóloga, tocaban mis días de ovulación. Estaba harta de la sonrisita del ClearBlue (que la muy "japuta" a veces no me aparecía en los 7 palitos que traía el pack) así que los hicimos "a pelo", es decir, calculando más o menos (tengo los ciclos largos) y debereando cada dos días durante una semana más o menos. Os mentiría si os dijese que le pusimos entusiasmo. Ninguno. Después de negativos, punciones, histeroscopias, abortos, legrado y demás, tengo la zona "0" un poco aburrida ya de tanto ajetreo. No quería dejar pasar ni un óvulo más y ya está. Sin más.

En paralelo seguí con mis hábitos (unos nuevos y otros no):

- Eutirox: 50 mg/día para mantener la TSH por debajo de 2,5. Esto es importantísimo y dedicaré un post a la tiroiditis de Hashimoto en particular porque muchos médicos no le dan la importancia debida y creo que desde que empecé a tomarlo comencé a ovular mejor (sí, la tiroides influye también en la ovulación). Ya llevaba tiempo tomándolo.
- Adiro: estuve tomándolo en el ciclo anterior para la quinta transferencia pero leí en varios foros de abortos de repetición que había chicas que conseguían embarazo tomándolo ya desde el ciclo anterior así que seguí tomándolo de cara a la transferencia del siguiente ciclo. Tomaba uno de 100 al día.
- Hidroferol: importantísimo, sobre todo si tu problema es de origen inmune. Yo nunca tuve la vitamina D excesivamente baja (20, 24, etc.) y así me lo hicieron ver todos los médicos que me vieron pero la nueva inmunóloga me dijo que tenía que tenerla en torno a 45 y mantenerla así durante el embarazo. Tomé una ampolla de 0,266 con la regla y otra una semana después. En betaespera y embarazo no se deben superar los 4400 ui de dosis porque es tóxica así que la inmunóloga me recetó Solgar 2200 (en herbolarios).
- Dieta sin gluten: otro factor importante. Ya llevaba un par de meses con la dieta sin gluten. No soy celíaca pero tod@s aquell@s que tenemos enfermedades autoinmunes somos muy sensibles a todo lo que pueda dañar el intestino (el 70% de nuestro sistema inmune reside ahí) y el gluten actual, gracias al trigo híbrido que antes no existía, daña mucho el intestino.
- Onagra: lo he tomado siempre porque me mejora mucho la piel que con la regla y desde que cumplí los 30, se me pone fina. A partir de la ovulación ya no lo tomo, sólo en fase folicular.

Repetí la analítica de las nk (mi nueva inmunóloga se había extrañado un poco de los valores que llevaba en la otra) y efectivamente, las NK citotóxicas (CD3-CD56+CD16+) habían bajado de 14% a 11,6%. Las NKT estaban bien también, como siempre.

No tenía mucha confianza en este ciclo y no fue una betaespera al uso, cargué pesos, bebí cerveza (sin gluten) y hasta tomé algún café que otro (algo que me tenía prohibidísimo en las betaesperas normales). Me limité a esperar que me bajase la regla para llamar a la clínica y preparar la nueva transferencia, la cual esta vez iba a ser en ciclo natural.

Manché un poquito marrón más o menos el día que me tenia que bajar y dije, ya está aquí. Pero no bajó. Manché otro poquito un par de días después y de nuevo pensé: ya está aquí. Pero tampoco bajó. Estaba ya un poco mosca y quería tomarme mi nueva dosis de hidroferol así que me hice un test de tiras que tenía preparado para mi siguiente betaespera. Y cual fue mi sorpresa cuando una rayita apareció...no podía creerlo...rápidamente fui a comprar la heparina y la prednisona que empecé a tomar según la pauta que me había dado la inmunóloga (por supuesto ella me lo había pautado desde transferencia) y al día siguiente fui a hacerme una beta....yo le decía a mi chico que no se hiciese ilusiones que seguro que era otro bioquímico, que no había estado tomando la medicación tiempo suficiente, así que posiblemente el valor de la beta iba a ser bajo. Cuál fue mi sorpresa cuando veo en el papel del laboratorio un valor de 411.

El plan Z. 2ª opinión inmunología reproductiva

En octubre, con el cabreo de mi bioquímico de dos embriones preciosos y sanos tras DGP, me plantee pedir una cita con otra inmunóloga para pedir una segunda opinión, pero ¡tardaba 3 meses! La pedí pero me dije a mí misma que no iba a ir, que todo iría bien en la quinta transferencia, pero me daba no sé qué cancelarla. Durante la última betaespera en diciembre estuve a punto de cancelarla varias veces, pero no lo hice por puro miedo, miedo a que algo saliese mal. Pues llegó el día de mi quinta beta post transfer (séptima beta en total) y esa cita fue el único rayo de luz que encontré. No estaba convencida al 100% porque consideraba que ya no podía llevar mas medicación, pero no perdía nada por probar.

Así, el 2017 empezaba igual que el 2016: con dos embriones congelados y esperando cita con inmunóloga. Parecía que no había avanzado nada.

Mi última consulta con el servicio de inmunología de la clínica de fertilidad en noviembre no me gustó en absoluto. En primer lugar, si a mí me lleva una doctora concreta debería seguir con ella, pero si quería una cita con ella perdía otro ciclo porque tenía mucha lista de espera. Considero que después de casi 30.000 euros gastados y dos abortos con ellos, la propia clínica debería darle una patada en el culo a la inmunóloga para atenderme cuanto antes. Pues no, tuve que cambiarme y ser atendida por otra doctora, ayudante de la mía. Esta doctora, después de ver mi historial y mis análisis (donde tengo las NK citotóxicas a 14%), me dijo que no tenía nada y que qué quería que hiciésemos...¿yo? Me quedé loca...parecía no conocer los últimos estudios en los que se relaciona los valores de NK por encima de 13% en pacientes de más de 35 años con abortos y fallos de implantación. Además, la inmunóloga anterior me había dicho que si no desenmascarábamos el SAF que ella creía que tenía con las analíticas lo trataríamos como si lo tuviese. Sólo pude acertar a responder que sabía que a muchas chicas con la combinación corticoides+adiro+heparina les había ido bien. Así que me lo pautó. Sin más.

Ahora puedo decir que tan importante es que te receten todo eso, como la pauta que hay que seguir. Dándole vueltas a la pauta y un poco de Dr. Google, llegué a la conclusión de que necesitaba corticoides también en betaespera  y primeras semanas de embarazo, pues era entonces cuando se producían mis síntomas raros, así que llamé a la clínica y hablé con la enfermera de la inmunóloga que, por cierto, debería replantearse su trabajo, y le dije que yo realmente tenía síntomas extraños después de la transferencia y que al interrumpir la dexametasona me dejaban colgada. Había leído que a muchas se lo cambian por prednisona (la dexametasona no es compatible con el embarazo) y así se lo hice saber. Me dijo que no lo pautaban así y que de prednisona nada. Pues hala, a comerme el tarro yo sola. Es obvio que este tratamiento ha resultado muy ineficaz en mi caso, dándome el peor resultado de beta del año.

Bien, pues la nueva inmunóloga a la que fui en enero me dijo que no se pueden pautar corticoides alegremente antes de la transferencia. Que para que haya embarazo tiene que haber una cierta inflamación, fundamental para que se formen los vasos sanguíneos, y que, además, en mi caso, hubiese sido mejor pautar los corticoides cuando se produce la "reacción" (dolor de piernas, de cabeza, hemorragia en el ojo, etc.), que es después de la transferencia o con el positivo. Así que en mi caso es muy posible que tanto la pauta de corticoides antes de la transferencia como su interrupción después hayan sido contraproducentes. También me dijo que no era fan de la dexametasona. Me dijo que me repitiera la analítica de las nk por si estaban altas de forma puntual y que se lo enviase.

Yo sabía que ella era muy partidaria de las infusiones de gammaglobulina, pero me dijo que mejor (por el coste) probar primero con prednisona de 10mg desde la transferencia, que habían hecho estudios clínicos así con muy buenos resultados. También me cambió la heparina a otra marca (innohep) porque me dijo que no era tan ajustada en cuanto a peso (para saber qué clexane hay que usar se multiplica el peso por 0,8, y hay pesos que quedan fuera de los distintos tipos de clexane).

Sólo quedaba esperar a que me bajase la regla y empezase a preparar mi sexta transferencia embrionaria.

La esperanza supera la pena

En mi último post dejaba en el aire el resultado de mi última beta. La cual fue, por desgracia negativa, y un nuevo embrioncito se iba sin agarrar en mí.

Soy una persona que, cuando un plan falla, siempre tiene un B o C preparado, y así habían sido estos dos años. Esos planes alternativos me daban las fuerzas, o al menos parte de ellas, para continuar. Pero en diciembre me quedé sin planes. Había probado ya de todo, o eso creía, y me hundí.

En estos dos años había hecho de todo. Había hecho DGP, como me recomendaron en la clínica, porque supuestamente mis abortos eran debidos a que los embrioncitos venían mal...una vez que volví a tener un aborto de embriones sanos (octubre pasado) acudí de nuevo a la inmunóloga de mi clínica y también me consideré cubierta por ese lado. Nada podía fallar. Pero el batacazo vino en forma de número: 5,98. Ese fue el valor de mi beta (de mierda) a 11 días post transfer de un embrión perfecto de 5 días, mirada y remirada y hasta arriba de medicación. 

De la tristeza pasé al cabreo ¿Con quién? Con los médicos, una vez más. 

También estaba triste pero el cabreo me podía. Me pongo muy triste cuando pienso que esos embriones en otra mamá hubieran crecido y me quiero morir. Porque el problema era yo, lo tenía claro ¿Qué me quedaba? ¿Inmunoglobulina? ¿Intralípidos? Ninguno de esos tratamientos podía hacerlos aquí en Galicia. Todo se me hacía muy cuesta arriba.

Por supuesto, la inmunóloga de la clínica ni se enteró de mi fracaso y en la clínica le echaron la culpa al embrión, como siempre. Me negué. Es como echarle la culpa al piloto de un avión que se acaba de estrellar. El desconocimiento profundo en este tema hace que busquen "chivos expiatorios" a su propio desconocimiento. Puesto que nos transmiten siempre que no conocen al 100% el factor embrionario, buscan esa excusa como refugio.

Pero vamos a ver, hicimos DGP precisamente para evitar los abortos y ¿ahora resulta que no es suficiente? Y, por ende, mis embriones son suficientemente buenos para implantar pero los pierdo casi todos...No puede ser. Además, con una estimulación en la que fecundan 17 de los 18 óvulos, 12 son de calidad A a día 3 y 12 llegan a blastocistos ¿Qué mala calidad embrionaria es esa? VENGA YA

Es cierto que los embriones sanos de DGP no son garantía de embarazo, ya que tienen un 60% de tasa de implantación, pero una vez implantados su tasa de embarazo a término es altísima, siendo la tasa de aborto de poco más de un 2%.

Pero, como ya dije en una ocasión, la esperanza supera la pena (y, en mi caso, el cabreo a las dos 😄😄). El plan Z vino solo.