lunes, 19 de diciembre de 2016

Quinta transferencia embrionaria

Cuando empecé a escribir este blog estaba esperando los resultados de inmunología tras mi tercer aborto. Empecé a contar desde el principio mi historia por si a alguien le podía ayudar. Ahora escribo "en tiempo real". El viernes 9 de diciembre me transfirieron el tercer blasto de mi segunda fiv con DGP y mañana, día 20, tengo la beta para determinar si estoy embarazada o no.

La preparación de la transferencia fue como las demás, con la novedad de introducir más medicación siguiendo la pauta de la inmunóloga. Me aumentaron la dosis de dexametasona, para que el endometrio fuese mucho más receptivo, y me añadieron heparina. Mi bollito descongeló bien y se vino conmigo. Mi novio volvió a entrar conmigo en el quirófano y vimos cogidos de la mano cómo salía dando un salto de la cánula. El inicio de la betaespera fue muy tranquila y confiada y a medida que se acerca la beta he empezado a flaquear, como me pasa siempre.

Sé que para muchas esta combinación corticoides+ heparina + adiro ha supuesto poder llevar un embarazo a término, pero yo no puedo evitar tener miedo al resultado de mañana. Miedo porque no me han dicho claramente qué es lo que hace que pierda los embarazos. Miedo porque ya me han salido mal tantas cosas que deberían haber salido bien que por qué esta vez iba a ser diferente.

Hace poco leí un artículo acerca de los bebés que nacen después de sufrir varios abortos. Les llaman bebés arcoíris. Me parece una forma preciosa de llamar a un bebé que efectivamente viene a llenar de luz y color a pesar de que sigue lloviendo porque los bebés que se fueron no se olvidan fácilmente. Os dejó aquí el enlace:

http://m.bebesymas.com/recien-nacido/ya-estoy-aqui-un-poema-en-homenaje-a-los-bebes-arco-iris

No puedo evitar preguntarme si mi bollito será mi bebé arcoíris.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Abortos de repetición

Pues sí. En un año había pasado de un supuesto fallo de implantación a ser "abortadora" de repetición. Por tercera vez otra estrellita que también había brillado poco nos dejó con el corazón roto. Estaba muy triste, pero creo que esta vez sí me podía el cabreo monumental con todos mis médicos, desde mi primer ginecólogo a la ginecóloga que, habiéndome aconsejado hacer DGP, me deja sola para dar a luz a su propio bebé.

Obviamente fui muy enfadada a la "charla" que te dan después de un negativo o, en mi caso, un bioquímico. Enfadada y triste pero dispuesta a averiguar qué me pasaba. Me habían asignado a la misma ginecóloga del principio, la que sólo me había atendido un par de veces y luego se fue de baja maternal. Por una parte bien porque a los otros dos que había no los tragaba pero no podía olvidar su sonrisa cuando se despidió de mí diciéndome que ella ya no estaría para mi IAC. Mi novio en este tipo de conversaciones anda el pobre algo perdido y cree más bien que es cosa de la mala suerte, así que llevé yo la conversación, a duras penas porque tenía que aguantarme las ganas de llorar. Cuando ella intentó llevarme por el camino de los embriones, diciéndome que no se conoce su desarrollo al cien por cien, la paré, le dije que no me viniera con eso, que podría ser que eso pasase con un embrión pero ¿con dos? Es cuestión de probabilidades, y nosotros siempre habíamos estado en la parte mala de la campana en todo lo demás, menos en los embriones en esta segunda FIV, habíamos tenido una calidad embrionaria excelente. Así que por ese lado no podía ser. Le dije que yo creía que tenía algo que no me habían visto y, al final, me dio la razón. Así que le planteé mi plan, que había estado rumiando varios días.

En internet (sí, soy adicta) había leído (muchas veces) que las causas de los abortos de repetición son las siguientes:
- Cromosómicas: en nuestro caso descartadas en un alto porcentaje al hacer DGP. Por otra parte, tener tres abortos y tan seguidos...creo que no se puede achacar a un problema cromosómico, ¡seríamos un caso de estudio! Eso lo había leído en algún sitio: en los abortos de repetición el tema cromosómico no se considera un motivo del todo aceptado. Los embriones son suficientemente buenos para implantarse, pero su desarrollo se para, el fallo cromosómico es más propio de los fallos de implantación recurrentes.
- Uterinas: fundamentalmente morfología y presencia de infecciones (endometritis). La morfología yo ya la había revisado con una histeroscopia el año pasado (también la histerosalpingografía da información al respecto) pero nunca me había hecho una biopsia de endometrio, que es como se ve si hay infecciones.
- Hormonales: déficit de progesterona y estrógenos y perfil tiroideo. En mi caso lo tenía controlado, lo primero por las analíticas que me hacían durante el ciclo y lo segundo por mi Hashimoto, que ya me obligaba de por sí a llevar un control. El día del aborto tenía la TSH a 1,73.
- Inmunológicas/Coagulación: mis favoritas. Ya había hecho toda una batería de analíticas hacía un año, pero las circunstancias habían cambiado.

El plan que le propuse (o impuse) a mi ginecóloga era repetir la histeroscopia y hacerme una biopsia de endometrio y volver a hablar con la inmunóloga. Por supuesto me desaconsejó ambas cosas porque: seguro que iba a dar bien lo primero, y porque la influencia de lo segundo no estaba consensuado en la comunidad médica. Claro, estupendo....entonces ¿qué coño me pasa? le dije. Y no me supo responder.

Tuve mi segunda cita con la inmunóloga un par de semanas después. Me dijo que mi historia clínica había cambiado mucho desde la última vez (por los tres abortos) y que sólo por eso, independientemente de las analíticas, ya recomendaba un tratamiento nuevo. Me preguntó por síntomas durante los embarazos, si había tenido fiebre, y le dije que no, pero le conté lo del dolor de piernas de la última vez, el reventón de las venitas en un ojo y los dolores de cabeza de la segunda vez. Me dijo que lo que más le interesaba era lo de las venitas, que por supuesto nadie valoró, ni siquiera mi gine de RA, achacándolo al cansancio del embarazo. Me dijo que es posible que tuviese un SAF (Síndrome Antifosfolípido) que se activase con los embarazos, fenómeno que era bastante común y que muchas veces venía de la mano del Hashimoto. Por supuesto me mandó repetir la tanda de analíticas y me dijo que íbamos a intentar desenmascararlo y que si no, me tratarían igual, como si lo hubiésemos hecho. También le comenté mi intención de ir a por un sólo embrión, sobre todo porque no quería volver a perder dos de golpe, y me dijo que no era mala idea, que así bajaba la respuesta inmune, aunque en mi caso no era imperativo porque no teníamos problemas de compatibilidad entre ambos.

Mis pruebas dieron bien salvo, por supuesto, los anticuerpos tiroideos, la vitamina D un poco baja y las NK, el valor que emplean como referencia se me había duplicado, pasando de 7 a 14% en un año. Cuando hablé con la inmunóloga de vuelta me dijo que mis resultados revelaban una estado inflamatorio (por las NK) que no aparecía en otros parámetros, aunque posiblemente estuviese vinculado a los anticuerpos de Hashimoto. No le dio tanta importancia a las NK como pensaba, me dijo que estaban altas pero no demasiado. En cualquier caso, me pautó lo siguiente:
- Adiro y heparina (clexane 40) desde fin de regla (en ciclo sustituido)
- Dexametasona 3 semanas antes de transfer: las primeras 2 semanas 2mg y la tercera 1mg. Me sorprendió que sólo fuese hasta la transferencia y no después y me dijo que era para el endometrio, mientras se estaba formando.
Mi ginecóloga además, me propuso "por probar" cambiar a ciclo natural, pero puesto que ya había cambiado muchas cosas preferí ir con el mismo soporte endometrial, porque además había hecho el ERA con esa pauta y había dado receptivo...a ver si íbamos a volver para atrás.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Cuarta transferencia embronaria. Tercera pérdida

Tras la punción, y la regla posterior, estuve tomando anticonceptivas para que mis ovarios descansaran después del esfuerzo hercúleo de la estimulación. Mi gine estaba de vacaciones, así que tuve que volver con el director de la clínica, que me parecía, además de prepotente, un gafe increíble. Pero como estaba convencida de que esta vez ya iba a ir bien no dejé que eso me importase.

Tuve una conversación con él acerca de cuántos embriones transferir. Antes de decidirme a hacer DGP, la gine me había enseñado unas tablas con las estadísticas de embriones sanos y embarazos a término que no recordaba bien porque la tabla tenía varios parámetros. Le pregunté qué probabilidad había de tener éxito y tener implantación a la primera (los abortos de embriones de DGP son muy raros). No sé si recordáis que en otro post dije que este tío me respondía a todo con vaguedades, pues hoy no iba a ser menos. Me dijo ¿debería ser más, no? Este hombre me superaba. El caso es que le dije que quería ir con uno dada su buena calidad, y él me dijo que mejor dos, que había que ir a por todas. Bueno, confiamos en él y fuimos a por dos.

La preparación endometrial para la transfer fue todo igual: parches de evopad, progeffik, adiro y dexametasona sólo cinco días antes de la transfer. Como el ciclo anterior, el de mi tercera transferencia. Llegó el día de la transfer, me llamaron para decirme que nuestros peques estaban perfectamente y allá que nos fuimos a Vigo. Por primera vez mi novio entraba conmigo en quirófano y se quedaba a mi lado. Esperaba que nos diese suerte. La transfer me la hizo mi gine habitual, que ya había vuelto de vacaciones. La beta caía en domingo, así que me tocaba hacerla al día siguiente, el lunes. Ese día no fui a trabajar pero el resto sí, había estado un mes de baja con el aborto y tenía más trabajo que nunca. No quería abusar.

La betaespera muy similar a la anterior: el único síntoma que tuve fueron unas ligeras náuseas unos días antes de la beta. Lo que me pasó en esta betaespera es que dos días antes de la beta tuve un dolor de piernas enorme, casi no podía moverme, y al día siguiente las náuseas cesaron.

El día de la beta, domingo, me hice un test de embarazo, de los de tiras. Era la primera transferencia que me hacía uno, así que aún con miedo, imaginaros qué segura estaba de que iba a salir positivo. Pasaron los minutos leeentamente, creía que se me iba a salir el corazón del pecho, y finalmente miré la barrita. Mi primera sorpresa fue que parecía blanco, luego me fijé un poco y parecía que se veía una sombra....buuuuf qué bajón...eso me parecería normal si fuese más pronto pero ¿el mismo día de la beta? Empecé a darle vueltas a la cabeza pero no quería pensar que iba a salir mal, no podía.

En cualquier caso, al día siguiente fui a hacerme la beta, con cierta tranquilidad porque, a fin de cuentas, estaba embarazada. Me la hice a primera hora y unas horas más tarde ya tenía el resultado....beta bajísima de 36...no entendía nada ¿cómo podía ser? Hable con mi gine y me dijo que me la tenía que repetir en dos días, que podía duplicar bien, pero su voz no auguraba nada bueno.

Ese mismo día me despidieron. Después de 11 años. Porque al parecer las desgracias no vienen solas y tenía que estar más hundida. Como lo hicieron antes de yo saber el valor de la beta, yo sólo pensaba que así al menos podía tener un embarazo tranquilo, así que no me lo tomé tan mal como cabría esperar.

Los dos días siguientes fueron un infierno, miré tantas veces en internet la palabra implantación tardía que ya me salía de primero en el buscador. Me comí la cabeza de mala manera, y más estando ociosa como estaba, ya que el despido se hizo efectivo el mismo día (en mi empresa no te dan los 15 días, te los pagan, y creo que todo el mundo lo prefiere). Finalmente el miércoles fui a hacerme la beta y había bajado a 9.

Mandé un email a la clínica con los resultados y dije que suspendía la medicación. No pensaba llamar pero al final lo hice, necesitaba que me dijeran qué había podido pasar, qué había fallado. Llamé y pregunté por mi gine, y me dijeron que no estaba, que estaba ya de baja por maternidad.

...

No lo sabía, ni me había fijado. Realmente en verano ni la vi y ahora cuando la vi yo ya estaba tumbada en la camilla y ella llevaba bata. Me empezaron a temblar las piernas y les dije si podía hablar con otro ginecólogo, y me dijeron que me llamarían. Colgué y empecé a llorar, todo lo que no había llorado antes, por mis embriones, por mi trabajo y todo lo que había sufrido...y con esa sensación de "todo el mundo se embaraza menos yo" que me persigue.

Había tenido un aborto de dos embriones sanos de DGP, algo que era extremadamente raro...¿qué me estaba pasando?

Empezar de cero

Tras el legrado, la primera regla suele ser rara. Pero esto es como todo, depende de cada una. En mi caso, la regla fue normal pero tardó 52 días. Y la siguiente regla, que esperaba más ansiosa para poder empezar el 2º ciclo de FIV, tardó 42. Es decir 94 días, 3 meses, desde el legrado hasta el inicio de la estimulación de la 2ª FIV.

Entre tanto, había empezado a retomar las miles de pastillas que solía tomar antes del legrado: eutirox 50 para la tiroides (me hice una analítica y tenía la tsh casi en 4 sin él), aceite de onagra para mejorar mis ciclos (y la piel), femasvit como complejo vitamínico (la inmunóloga me había dicho que tomase un multivitamínico y qué mejor que ese, así no mezclo) y acfol.

El motivo de tomar acfol además del ácido fólico que ya de por sí trae el femasvit es porque noté una clara mejoría de unas boqueras intermitentes que me acompañaban durante todo el año y a las que los médicos habían dado explicaciones dispares. Cuando busqué en internet (desesperada ya) a qué podían ser debido me encontré con que, además de a anemia (que yo no tenía), podían deberse a lo que se llama anemia megaloblástica, carencia de B9 (ácido fólico) y/o B12. La B12 la tenía bien porque era uno de los miles de parámetros que me había pedido la inmunóloga en diciembre, pero la B9 nunca la había medido. Cuando empecé a preguntar a los médicos, se les iluminó la bombilla y me dijeron que el estrés (al que estaba abonada por mi trabajo y los TRA) provoca una mala absorción de ácido fólico y esa podía ser la causa. Increíble. Obviamente, si existe un déficit de ácido fólico, tomar los 0,8mg que tiene el Femasvit no es suficiente, hay que tomar acfol que tiene 5mg. Además, en muchos de los complejos prenatales dicen que el ácido fólico, además de evitar defectos en el tubo neural del bebé, mejora la calidad ovocitaria, lo que me venía fenomenal de cara a la 2ª FIV. Hoy os puedo decir que mis boqueras han desaparecido por completo.

Así, mientras en mi primera fiv sólo llevaba el ovusitol, en esta llevaba todo lo que veis arriba y nada de ovusitol. Mi novio llevaba el seidiferty que había estado tomando desde diciembre y otro multivitamínico.

En la clínica me habían dicho que fuese cuando yo creía que hubiese ovulado en este segundo ciclo para comprobar que todo estaba bien. Así lo hice, y además de comprobar que todo estaba bien, me dieron progyluton, pero sólo las píldoras marrones. Según me dijo la gine, para descansar mis ovarios y que estuvieran a tope para la estimulación.

Cuando me bajó la regla fui a la clínica y me pautaron la medicación. La intención de la gine era empezar más suave para que los ovarios no se estimularan tanto desde el principio. Me dijo que en mi caso iba a ser difícil evitar una hiperestimulación, pero al menos iría más controlada. La pauta fue esta:

 
Introdujo el omifín como novedad y me bajó el menopur a la mitad desde el principio. Otra novedad es que haríamos todo con ICSI en lugar de FIV convencional, porque habían visto en mi 1ª FIV que mejoraba la tasa de fecundación con esta técnica.
 
La gine me planteó hacer Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) por los dos abortos que había tenido. Yo le tenía pánico al DGP, tenía miedo a no obtener ni un sólo embrión sano y que dieran carpetazo a mis óvulos, que tan regular se habían portado la primera vez. Además, era 1 año mayor que cuando me sometí a la primera FIV. Me dijeron cuánto costaba y me di cuenta que, además de haber bajado al precio, casi me compensaba por unos 800€ más. Obviamente, no acusaba tanto el precio porque en mi caso mis transferencias siempre iban a ser de embriones congelados por la hiperestimulación, no en fresco. Una persona que pueda hacer transferencias en fresco sí lo notará más.
 
Recordé el caso de una amiga de una amiga: SOP y endo, 4 FIVs, nosecuantas transfers de 10 embriones en total, tooodas negativas. Le recomiendan DGP y se queda embarazada de los dos únicos embriones que obtiene sanos. Hoy son sus hijos. Cuando en su día hablé con ella, tenía claro que en su caso el DGP había sido la solución. Pero yo pensaba, ¿entonces en ninguna de las FIVs anteriores obtuvo embriones sanos? ¿Y por qué en esta sí? El DGP no es un tratamiento, es un filtro, nada más (y nada menos). Si mis embriones eran malos, iban a seguir siéndolo...¿qué me podía aportar el DGP?
 
Pues me evitaba pasar por más abortos. El DGP detecta aneuploidías (trisomías y monosomías) que son defectos congénitos de los embriones que impiden su desarrollo normal. Esto puede desencadenar en bebés con Síndrome de Down, de Turner, etc, y también en embriones que no se desarrollan y mueren. Esto implica tanto fallos de implantación como abortos. Así que decidimos hacerlo.
 
La punción fue el 26 de julio, obtuvimos 24 óvulos (2 menos que la vez anterior) y 18 maduros. Yo me temía repetir la "tasa" de la 1ª fiv porque había leído una y mil veces que cantidad estaba reñida con calidad pero cuál fue mi sorpresa que de esos 18 habían fecundado 17, que a día 3 seguían y ¡casi todos de calidad A!....increíble. Al final tuvimos 12 blastos, de lo cuales, tras DGP a día 5 (al parecer más determinante que a día 3 porque en ese día empieza a actuar la carga genética masculina) resultaron 5 sanos. Estábamos tan contentos....ahora parecía que todo iba a salir bien.

jueves, 15 de diciembre de 2016

A ellas también les pasa. Susan Sarandon

Hoy Susan Sarandon, además de ser una gran actriz, es una feliz abuela de 70 años. Sin embargo, hubo un momento en su vida en el que pensó que jamás llegaría hasta ahí, que jamás sería madre y mucho menos abuela. Porque le dijeron que jamás podría tener hijos.
 
La actriz sufrió desde bien jovencita desmayos y dolores con los períodos, además de sangrados abundantes. Acudió a muchos médicos que incluso le llegaron a decir que se inventaba los síntomas. Finalmente le diagnosticaron endometriosis con 36 años y le dijeron que con esa edad ya y su enfermedad probablemente jamás tendría hijos.
 
Pero no fue así.
 
Su primera hija, Eva, nace en 1985, teniendo ella 38 años (a punto de cumplir 39) y, según sus propias palabras, después de hacer el amor en las escaleras de la Plaza de España en Roma (su pareja era el director italiano Franco Amurri). Ella misma declaró hace poco que su embarazo fue una sorpresa que ya no esperaba.

Pero la vida le deparaba dos sorpresas más: su hijo Jack Henry nace 4 años después, contando ella 42 años, y su hijo Miles 3 años después, con 45 añazos. Ambos nacieron cuando era pareja de Tim Robbins.

Como ella misma dice, es una de las afortunadas dentro de las mujeres que sufren esta enfermedad, porque a pesar de los dolores que le ocasionaba no le impidió poder ser madre. Susan Sarandon se ha convertido en una de las muchas estrellas que en Estados Unidos están dando voz a la endometriosis, hablando sobre ella abiertamente y promoviendo la detección temprana de la enfermedad además de investigación para hallar posibles curas.

Su hija, Eva Amurri, no es ni de lejos tan conocida como su madre, pero es muy activa en las redes sociales y el año pasado compartió en su blog sus sentimientos después de haber sufrido un aborto. Ya tenía una hija cuando lo sufrió, y eso le ayudó a seguir, pero el duelo por su bebé lo sufrió como todas. Me llamó la atención que en su post dice que cuando abrió su corazón y le contó a conocidos lo que había sufrido, muchos le dijeron que habían pasado por lo mismo, lo que le hizo comprender cuán común era y lo poco que se hablaba de ello. Acaba de tener a su segundo hijo, un hijo que le costó mucho decidir tener porque tenía mucho miedo a sufrir otro aborto.

Levantarse

En el post anterior os conté que mi segundo embarazo no había acabado bien y que el ginecólogo que lo llevaba me había recomendado un legrado. Yo no sabía ni en qué consistía eso. Le pregunté si era el famoso "raspado" del que alguna vez había oído hablar, sobre todo en caso de interrupción voluntaria del embarazo, y me explicó que eso ya casi no se hacía, que lo que hacían ahora era un legrado por aspiración, dilatando el cuello del útero con el famoso cytotec.

Fui a mi seguro privado a autorizar el volante que me había dado el gine y nos fuimos a casa. El legrado sería al día siguiente.

Cualquiera que haya pasado por un legrado entiende cómo me sentí. Lloré antes, durante y después. Bajé llorando al quirófano y lloré hasta cuando me pusieron la vía para la anestesia. No quería dejar de estar embarazada. No quería. La enfermera me dijo que eran cosas que nos pasaban a las mujeres, que ya me quedaría otra vez. Yo no podía dejar de pensar en esa "otra vez", en cuándo llegaría con lo que me había costado sólo llegar hasta aquí.

Intenté que biopsiaran los restos abortivos para ver si genéticamente venía bien el embrión y así saber cuál había sido la posible causa del aborto pero el ginecólogo me soltó que no hacía falta, primero porque el seguro a veces daba problemas y luego porque si teníamos hechos los cariotipos no nos iba a aportar más información....¿perdona? Obviamente yo no sabía hasta qué punto eso era cierto porque, primero, era la primera vez en mi vida que me sometía a un legrado y, segundo, estaba en shock. Ahora sé que eso es mentira. MENTIRA. Puedes tener los cariotipos bien y el embrión venir mal. Otra cosa es que el embrión sea muy pequeño o no se pueda distinguir de los otros restos, pero lo que el tío no quería sería tener problemas con el seguro. En cualquier caso me analizaron los restos en busca de molas, que implicarían un riesgo de cáncer y no poder quedarme embarazada en un año. Salió negativo.

Pasé varios días llorando cada vez que lo recordaba, hundida. Hasta envié un correo a mi gine de RA para decirle que hacía un parón. No nos quedaban embriones congelados y tendría que empezar un nuevo ciclo de FIV, es decir, más dinero, más decepciones, más angustia...y no me veía capaz. Me permití estar tirada, llorar y deprimirme, estaba en mi derecho y no me iba a fustigar después de todo. Con el paso de los días, semanas, empecé a encontrarme mejor, a recuperar un poco de ilusión. Y un día me levanté con fuerzas suficientes para seguir, para levantarme. No sabemos lo fuertes que somos hasta que la vida nos pone en estas situaciones. Hubiese preferido no saberlo nunca, claro, pero la infertilidad ha sacado a la luz una fuerza que no sabía que tenía. Creo que la esperanza supera a la pena.

Así que decidí continuar. Ahora ya no trabajaba en Vigo, me habían destinado en Coruña, así que pedí cita en otras clínicas para ver cómo eran. Necesitaba saber que estaba en las mejores manos, al menos aquí en Galicia. Primero fui a otra clínica de la Coruña, que no me gustó nada: el ginecólogo tenía  10 fotos viejas de bebés en un corcho cutre encima de su impresora y su enfermera debería haber estado jubilada. Contrasté con él algunos datos y me sorprendió cuando me preguntó si los blastocistos que me habían transferido habían descongelado bien. Como le dije que sí, que sin problemas, puso cara como de sorpresa. Y no me gustó. Había visto el quirófano en su página web y,la verdad, parecía de juguete. Así que me dio mala espina.

Visitamos otra clínica, esta vez en Santiago, y tampoco me gustó. La ginecóloga me parecía bastante mayor, e iba súper lenta leyendo las cosas, como si le costase. Le explicamos todo y me dijo que con dos abortos, íbamos a mirar el FISH de mi pareja, que si daba mal había que ir a dgp, y si no, también. Tal cual. Me dio metformina (dianben) a pesar de que no tenía resistencia a la insulina diciéndome que "mal no me iba a hacer". Le pregunté que por qué el FISH y no la fragmentación y me dijo que era mejor indicador porque la fragmentación variaba mucho y estaba dejando de ser utilizado como indicador. Tampoco me gustó. Me pareció una clínica muy desastre, con sólo una enfermera y la ginecóloga, horarios reducidos y con una persona en recepción que se hacía un lío sólo fotocopiando mis analíticas y demás. Mi pareja se hizo el FISH, que salió bien, y otro seminograma. Yo tomé dianben un tiempo y luego lo dejé porque no volvimos.

Por tanto, decidimos volver a la clínica en la que estábamos. Era una paliza ir a Vigo cada vez pero había cosas peores, ya vería cómo lo gestionaría.

En cuanto me bajaste la segunda regla después del legrado iniciábamos nuestra 2ª FIV.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Tercera transferencia embrionaria. Mi segunda pérdida.

Después del aborto bioquímico, estaba decidida a perseverar, a continuar, casi podría rozar con los dedos ese embarazo soñado ¡habíamos estado tan cerca! Nos quedaban dos blastocistos congelados y confiaba en que el bioquímico hubiese sido una señal de que podía quedarme embarazada de ellos.

Hay algo en lo que caí tiempo después: es probable que la biopsia de endometrio me hubiese ayudado a quedarme embarazada de forma natural. Obviamente había ovulado, eso también era importante, pero se había "enganchado", y eso sí era una novedad, y creo que la biopsia había tenido mucho que ver. De hecho, el scratching endometrial es una técnica empleada para mejorar la implantación embrionaria, y es parecido al raspado de la biopsia.

La noche que estuve en urgencias por mi aborto bioquímico empecé a sangrar bastante, fue una regla dolorosa y abundante, luego me dijeron que era debido a lo engrosado que estaba el endometrio para alojar al embrioncito. A los tres días fui a la clínica para decirles que quería ir en ese mismo ciclo a por mis blastocistos, que estaba harta de esperar (llevaba más de dos meses desde mi último negativo). La gine me dijo que no veía problema desde el punto de vista físico pero me preguntó acerca de mi estado emocional. Le había llevado el parte de urgencias con la palabra "aborto bioquímico" escrita en él y, no os voy a mentir, no pude evitar lagrimear mientras se lo contaba. Pero le dije que quería intentarlo, que esos dos blastocistos eran lo único que tenía. Quería ir a por ellos.

El ciclo fue como siempre: parches de evopad y progeffik (esta vez sin bloque ovárico con gonapeptyl), con la novedad de añadir el adiro todo el ciclo y el fortecortín (dexametasona) 5 días antes de transferencia. La transferencia como siempre también: los blastocistos descongelaron bien y estaban en estado blastocisto expandido de 5 días cuando me los transfirieron. Lo que fue diferente fue la betaespera. Al igual que en el ciclo del aborto bioquímico empecé a notar pasados los días, sobre todo a medida que se acercaba la beta, una saciedad extraña con las comidas, como si me llenase muy deprisa, y cinco días antes de la beta manché el salvaslip. Obviamente me asusté, y mucho. Hasta el punto de irme a casa desde el trabajo, llamar a la clínica llorando y tumbarme en el sofá sin moverme. Sólo manché ese día.

Y llegó el día de la beta. Desayuné tranquila y cuando estaba terminando de arreglarme me sobrevino una náusea enorme que me hizo vomitar parte del desayuno. No os puedo negar que me ilusioné, al menos en parte. Fui a hacerme la beta y me dijeron que el resultado no iba a estar hasta el día siguiente (no lo hice en la clínica porque estaba en otra ciudad). Así que tocaba esperar. Conseguí no volverme loca gracias a todo el trabajo que tenía y a que pensaba en que la vomitona de la mañana era una buena señal. Llegó el día siguiente y me fui a trabajar pensando en a qué hora me iban a mandar los resultados. Unas horas más tarde voy al baño y vuelvo a ver sangre en el salvaslip. No mucho pero sí roja, mezclada con marrón (bueno, y el pegote de la progesterona)....mieeerda....ya sólo podía pensar en que estaba teniendo otro bioquímico o la propia regla. Hice un mutis en el trabajo y me fui a casa, llamé a mi pareja y se vino corriendo del trabajo. Miré en la web del laboratorio y el resultado aún no estaba colgado, así que les llamé y les pregunté si podían darme ya el resultado, que estaba manchando, y en función de lo que diera tenía que llamar al médico. Me dijeron que lo tendría en unas horas, pero yo no podía esperar, así que me hice un TE que había guardado pacientemente durante tooooda la betaespera y....POSITIVO....y súper marcado además.

Llamé a la clínica y la gine me dijo que le valía el test casero, que estaba embarazada y que lo que tenía que hacer era reposo y aumentar la proge, así que me recetaron prolutex....más pinchazos...me tumbé y estuve entrando regularmente en la página del laboratorio...el resultado no estuvo hasta después de comer: y ponía que mi beta era de 399!! Era un valor lo suficientemente alto como para estar tranquila y así me lo dijo la gine. Llamé a mi pareja y le dije que por fin, que ahora sí, que íbamos a ser papás. Éramos felices. Llamé a mi madre para contárselo, no sin cierto reparo por todo lo vivido, pero necesitaba contárselo.

No hace falta que os diga que para cualquier infértil que se precie, esto sólo es un paso, y que los miedos no acaban. Y más si ya has sufrido uno o más abortos. Lo que empezaba ahora era la ecoespera, con la certeza de que están embarazada pero con el miedo a que algo vaya mal, porque muuuchas cosas ya habían salido mal hasta ahora. Por supuesto empecé a volverme loca con internet y con las miles de cosas que pueden salir mal. Craso error. Además, estaba manchando, y eso asusta mucho más.

Seguí manchando de forma intermitente hasta la eco, que fue una semana larga después, estando de 5+3. Fuimos los dos a la clínica, yo atontada perdida por la progesterona, y me tumbé, con las piernas temblando. Y ahí estaban: dos saquitos. Uno muy pequeño, posiblemente se quedase así, y el otro con un pequeño embrioncito de 2mm dentro...ohhhhh, miraba a mi pareja y le decía: ¡¡tiene embrión, tiene embrión!! Me daba penita haber perdido al otro pero ¡¡el otro estaba perfecto!! Llamé a mi madre y le dije que ya podía decírselo a mi padre y a mi hermano, pero sólo a ellos.

Me dijeron que aún había que hacer otra ecografía antes de darlo por "definitivo" pero que todo iba muy bien con el segundo saquito, que podía alegrarme al fin. Pero no podía. Y el manchado intermitente no me dejaba tampoco. Como estaba de reposo en Coruña, tener que ir hasta Vigo sólo para hacerme una eco, y encima manchando, me parecía demasiado así que busqué un gine en Coruña, llamé, y les pregunté que cuándo se solía ir para confirmar embarazo. Me dijeron que entre la 7ª y 8ª semana ya se podía oír el latido, lo que coincidía con lo que me habían dicho en la clínica, así que pedí cita.

Los días pasaron muuuuy lentamente, con muchos dolores de cabeza y con un reventón de venitas en el ojo de por medio que me llevó a urgencias, pero por fin llegó el día. Fuimos a la clínica con el nuevo gine y me preguntó mi fecha de la última regla para calcular la fecha prevista de parto. Yo le conté que este embarazo había sido por FIV y que la fecha de la transferencia había sido el 26 de febrero. Le salió la FPP para el 12 de noviembre, unos días después de mi cumple ¡perfecto! Me senté en el potro de las torturas y miré al monitor. Esta clínica tenía una pantalla enfrente para que se vea todo lo que él ve en el monitor. Yo ya sabía más o menos lo que se podía ver, había visto mil y una ecos y vídeos en internet. Enchufó el ecógrafo y estudió la imagen. Y yo también. Y lo que vi no era lo que había visto en internet. Midió el embrión, y vi que ponía que estaba de unos días menos (estaba de 7+1 y ahí ponía 6+4), y sin más me dijo que me fuese a vestir. No había visto la imagen del latido, ni nos lo había puesto para escucharlo ni nada. Mi corazón palpitaba a toda prisa, me vestí y volví a su mesa, donde me esperaba mi pareja. Nos dijo que el embrioncito no tenía buena pinta, no había latido y el tamaño tampoco era correcto.

....

Todo lo que me dijo después está borroso. Sólo me quedé con que teníamos que volver en una semana pero que no nos hiciésemos ilusiones. Salí de la consulta flotando, como si no tuviera pies...y lo peor fue escuchar a la de recepción cómo le decía a alguien por teléfono que ya habían llegado los resultados, que todo era normal y que esperaba una niña. Y todos los bebés que me encontré de camino al parking. Y el carrito de bebé que se metió con nosotros en el ascensor. Llegamos al coche y nos pusimos a llorar, los dos. Otra vez.

Por supuesto pasó la semana, volví a la consulta y el embrión no sólo no había crecido sino que había encogido, así que nos recomendó hacer un legrado. Jamás en mi vida había imaginado que tendría que pasar por todo esto para ser madre, jamás.

De nuevo otra estrellita que brilló, más que la anterior, pero no lo suficiente. Ya no nos quedaban embriones congelados, tendría que volver a empezar otra FIV. Estaba tan enfadada, con el mundo, con los médicos, con todo.

martes, 6 de diciembre de 2016

A ellas también les pasa. Marilyn Monroe

La historia y filmografía de Marilyn Monroe es muy conocida, yo misma he visto muchas películas de ella (sin duda mi favorita Con Faldas y a lo Loco) y la he admirado, no tanto como actriz, sino por su físico, voluptuoso y femenino donde los haya, sin nada que envidiar por otra parte a Sofía Loren. Por eso, fue una sorpresa para mí descubrir que ella, al igual que Sofía, había sufrido de problemas reproductivos durante toda su vida.

Marilyn deseaba un hijo por encima de todo pero sufría una enfermedad por desgracia poco investigada aún hoy en día: endometriosis. Si aún hoy se sigue investigando para paliar sus efectos, imaginaros en aquella época. Otro gallo cantaría si el útero fuese un órgano masculino y la gestación cosa de hombres, estoy segura. Dicen que parte de su adicción a los narcóticos se debía al dolor que mes tras mes tenía que sufrir a consecuencia de la enfermedad.

Verano de 1956. Marilyn, con treinta años, acababa de casarse con el dramaturgo Arthur Miller, y se encontraba en Inglaterra rodando el Príncipe y la Corista. A finales de agosto, le habían dicho que estaba embarazada, y está feliz. Pero al poco de conocer su estado se despierta con mucho dolor y se da cuenta de que lo está perdiendo. No se lo había contado aún a nadie, ni siquiera a su marido. Este suceso lo incluyeron en el último bio-pic que hicieron sobre ella.

Un año más tarde, en 1957, en unas vacaciones en su casa de Amagansett, Marilyn sufre otro aborto, en este caso un ectópico, teniendo que recibir cirugía de urgencia. Al hecho doloroso en sí, se añadió la expectación que causaba el ingreso hospitalario de una estrella de cine de su categoría, teniendo que taparle la cabeza con una manta al entrar en el hospital para impedir que se viese en esas circunstancias. Sin embargo, no pudo evitar la prensa al salir del hospital, con lo que cogió la mano de Miller, levantó la cabeza y sonrió a las cámaras. Esta imagen fue captada en ese momento:


Algo más de un año después, Marilyn se encuentra rodando La Tentación Vive Arriba. Está embarazada de varios meses, su embarazo empieza a notarse ligeramente y puede incluso apreciarse en la película. Sin embargo, de nuevo su sueño se ve truncado y pierde el embarazo. Una vez más, su aborto y su pena son recogidos en los periódicos y revistas de la época.

Un par de años más tarde se divorciaría de Miller, e ingresaría en una clínica para tratar su depresión y problemas de adicción. Pero la presión sufrida a lo largo de su vida y sus adicciones finalmente acabaron con ella en agosto de 1962, con 36 años.

Esta no es una historia con final feliz. Sobre todo porque al final la vida pudo con ella. Quién sabe qué hubiese pasado si hubiese vivido más años, ya que era aún joven y podía ser madre. Pero no deja de ser una historia de una mujer que quería ser madre y que sufrió de infertilidad a lo largo de su vida, agravada por la exposición pública a la que se vio sometida. Más allá de la imagen que la gente puede tener de ella como actriz o sex symbol, a mí me queda la imagen de una mujer que tuvo que plantarle cara a su propio cuerpo varias veces, levantarse y sonreír. Como cualquiera de nosotras.

Un rayo de luz

Nuevo ciclo a la vista y yo decidida a intentarlo de forma natural, los 35 ya estaban aquí y siempre te lo pintan como una especie de abismo fértil, así que por supuesto lo intentamos de nuevo a "la antigua". Calculé mis días fértiles que, además, como coincidían con las vacaciones de Navidad, implicaba no tener que recorrerme los 170 km que durante la semana me separan de mi pareja. Perfecto.

Cuál fue mi sorpresa cuando esos días llegaron y no notaba ningún síntoma de ovulación, ni flujo ni dolor de ovarios. Había decidido no recurrir a los test porque son una pasta, pero al final no me quedó otro remedio y finalmente me detectaron el pico de LH el día 26 del ciclo!!! increíble....imagino que después de 6 meses (desde junio) sin tener mis propias hormonas a mi cuerpo le costó volver a ser él mismo.

Fue una ovulación muy rara, yo notaba el ovario izquierdo muy pesado, incluso cuando ya debería haber ovulado, y dije: ya está aquí otro quiste....a la mierda...en cuanto me baje la regla me lo verán en la clínica y tendré que esperar otros 15 días tomando la píldora para empezar, buuffff.

En paralelo, la lista de espera de la Seguridad Social avanzó y me tocó (9 meses después de pedir cita y reclamación mediante). Fue desagradable, la médico una borde. Me dijo que si tenía embriones congelados no podía someterme a ningún tratamiento y que para qué había hecho todas esas pruebas, que poco más y me habían tomado el pelo. Le dije que fui yo la que las pidió porque no entendía qué pasaba y quería asegurarme de que estaba todo bien, a lo que me respondió que las estadísticas con la in vitro se cumplen, independientemente de la patología que tenga la madre ¿¿y entonces qué coño me pasaba a mí??? ¿¿Estaba en el lado de la campana de Gauss puñetero?? ¿¿Eso era todo??? Vaya mierda de medicina reproductiva, nadie sabía nada. Independientemente de esto, me recomendó dos inseminaciones más (hacen hasta 6 antes de pasar a FIV) y me dijo que no podía estar apuntada en la lista de espera de FIV si me las hacía, lista de espera que, por cierto ¡¡¡era de un año!!! Un año a sumar a los 9 meses que esperé hasta verle la jeta a la tía esta....al menos me hizo una ecografía y me dijo que no tenía ningún quiste.

Dado que no tenía ningún quiste, empecé a hacer cuentas: desde el pico de LH la ovulación se produce entre 12 y 36 horas después, y la fase lútea dura de 12 a 16 días así que sumando sabía cuándo, día arriba o abajo, me tenía que bajar la regla. Tuve una betaespera rara: me notaba mucho el ovario izquierdo y las comidas me saciaban enseguida, sobre todo días antes de venirme la regla. No podía evitar pensar ¿y si este mes lo conseguimos?

Y llegó el día tope según mis cuentas, la regla no bajaba.....no podía ser....decidí hacerme una prueba y .....¡¡¡¡salió positiva!!!!

No podía creérmelo. Me la hice un jueves, le saqué una foto a la prueba en donde salía a preciosa palabra "embarazada 1-2 semanas" y el viernes cuando llegué a casa se lo conté a mi amor...no quise contárselo antes porque quería verle la cara cuando, sin adelantarle nada, le enseñase la foto de la prueba. Y así fue: se quedó con una cara el pobre...estábamos tan felices.....bueno, había que ser cautos porque primero había que comprobar que no fuese ectópico y lo de las 12 semanas y todo eso, pero era un paso gigante.....estaba feeeeeeliz!!!! No sabía si algo había influido: el seidiferty, el aceite de onagra, las vitaminas de la inmunóloga o que simplemente me había tocado de una vez....pero qué más daba!!! Estaba EMBARAZADA!!! saboreaba cada sílaba de esa preciosa palabra.

Pero esa misma noche empezó a dolerme la barriga y empecé a manchar un poco. Me asusté y nos fuimos a urgencias. Después de una hora angustiosa y un carnicero por médico, me dijeron que no se veía nada y que la prueba ya no era positiva. Aborto bioquímico.

.......

Por supuesto el médico me dijo que, claro, que me había hecho muy pronto la prueba. No podía faltar una dosis de buena medicina autocomplaciente. Ni le contesté, abatida como estaba.

Sin palabras, así me quedé, dormimos abrazados y estuve llorando todo el fin de semana, nada me consolaba....después de tanto tiempo sólo conseguía eso, un aborto bioquímico.

Al principio no fui capaz pero conforme pasaron los días intenté verlo como algo positivo (de hecho así te lo pintan), como un paso gigante en el proceso. Es algo normal, que pasa de forma natural e imperceptible a muchas mujeres del mundo, simplemente no se enteran y lo achacan a un retraso de la regla, la diferencia es que yo, al estar tan pendiente, me di cuenta. Era lo más normal que me había pasado en todo el proceso...y de forma natural!!! Una estrellita que brilló poco pero que existió. Era mi rayo de luz.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Pruebas de fallos de implantación II

Tras dejarme como medio litro de sangre en tubitos de pruebas, la siguiente prueba que me tocaba era la histeroscopia con la biopsia ERA.

Tenía que llevar la misma preparación endometrial que llevaba a las transferencias: 2 parches de EVOPAD de 75 mg cada 2 días (empezando el 2º-4º día de ciclo) y 2 óvulos de 200mg de progeffik cada 8h empezando tantos días antes de transfer como días tenga el embrión. Como en este caso no había embrión tenía que ponerme progesterona 5 días, como si el embrión a transferir fuese un blastocisto, pues es en el 5º-6º día en el que se produce la implantación y, por tanto, en el que debería estar ubicada la ventana.

Puesto que tenían que rasparme un poquito el endometrio y atravesar el cuello del útero para pasar el instrumental me dijeron que me iban a dormir, así que realmente fue algo parecido a una punción, con la diferencia de que con la punción me muero del dolor después de la cantidad de ovocitos que me sacan (me tienen que enchufar paracetamol en vena o no se me pasa). Cuando me desperté en la habitación ahí estaba cariñín, la verdad, un poco sobrepasado por todo. No está tan al tanto de todo como yo, claro, me deja hacer y a veces se pierde con todo lo que le cuento....pero siempre está ahí, a pesar de todo.

Al cabo de un rato vino mi gine y me dijo que la histeroscopia era normal, me dio un informe y me dijo que los resultados de la biopsia tardarían unos días y que me llamarían. Tengo que decir que esta prueba (el ERA) no se hace en abortos de repetición porque en los abortos sí hay implantación y, por tanto, la ventana está correctamente posicionada. Sólo es recomendable en fallos de implantación. Me dijeron que dejara los parches y la progesterona y que me bajaría la regla en unos días, como así fue. Fue un ciclo muy corto de veintipocos días.

Al cabo de unas semanas me llegaron todos los resultados de las pruebas de inmunología y coagulación y pedí de nuevo cita con la inmunóloga para verlas con ella. Yo miraba y remiraba aquellas hojas, en busca de alguna respuesta, pero lo único que tenía alterado era la vitamina D (y sólo a 26), nada parecía estar mal.

Cuando tuve la consulta, telefónica de nuevo, con la inmunóloga, me confirmó mis sospechas: no tenía nada. Nada que saliese en las analíticas. Por una parte era bueno, porque no tenía que medicarme ni nada, pero por otra no entendía nada. Sólo me pautó adiro desde el último día de regla y dexametasona (0,5mg) 5 días antes de la transferencia.

Por otra parte, me llamó mi gine también y me dijo que el test ERA había salido bien y que mi endometrio era receptivo...¿¿cómo podía ser???

Pruebas de fallos de implantación I

Iniciaba el nuevo ciclo con sentimientos encontrados: la tranquilidad de que ese mes no tendría una betaespera angustiosa pero al mismo tiempo con la certeza de que la búsqueda se paraba. No obstante, todas las pruebas que íbamos a hacer me tuvieron lo suficientemente entretenida como para no pensar mucho en ello. Nos plantábamos en diciembre de 2015.

Lo primero que tuve fue la primera cita con la inmunóloga de la clínica. Fue una llamada telefónica en la que me preguntó enfermedades y antecedentes familiares, tanto de enfermedades en sí como de abortos. En mi caso, lo único que yo tenía era la Tiroiditis de Hashimoto, y no tenía antecedentes familiares de ninguna enfermedad relevante, salvo mis dos abuelos con enfermedad coronaria y mi abuela con un aborto. Al terminal la consulta me envió una batería de analíticas gigante con pruebas que no me sonaban ni de lejos. Básicamente eran todas de coagulación e inmunología y eran:

Para mí:
- Hemograma completo
- Coagulación: tiempo de protrombina, tiempo de tromboplastina parcial activada, antitrombina III, anticoagulante lúpico, Proteína S actividad, APCR, Proteína C funcional/actividad, Dímeros - D, Factor VII coagulación (plasma). Mutación G20210A del gen de la protrombina
- Bioquímica: Hierro, Ferritina, Homocisteína plasmática, Vitamina D3, Vitamina B12, Carga (75gr) Glucosa 60-120
- TNF (marcador de necrosis tumoral)
- Hormonas: TSH, T4 libre, Carga (75gr) insulina 60-120
- Inmunología: complementos C4 y C3, ACA IgG, ACA IgM, Anticuerpos antitiroglobulina, anticuerpos antiperoxidasa tiroidea, ANA, b2GP IgG, b2GP IgM, células T (CD3+), GAD/64K anticuerpos, IA2 Ac diabetes insulinodependiente, IgG transglutaminasa tisular, IGA transglutaminasa tisular, IgA gliadina deaminada anticuerpos, IgG gliadina deaminada anticuerpos, Células T (CD3+ CD4+), Células T (CD3+ CD8+), Células T activadas (CD69+), Células NK (CD3-CD56+CD16+), Células NK (CD3-CD56+CD16-), Células NK (CD3-CD56-CD16+), células NK activadas (CD69+), células NK T (CD3+CD56+)
- KIR HLA-C

ACA: anticuerpos anticardiolipinas
ANA: anticuerpos antinucleares
b2GP: anticuerpos antibeta2glicoproteina

Para él:
- HLA-C

Todas estas pruebas son las mismas que piden para abortos de repetición porque realmente el mecanismo en ambos casos es muy similar.

En el caso de las pruebas de coagulación lo que se busca principalmente son trombofilias, es decir, patologías que pueden generar trombosis localizadas en el útero que no "alimenten" correctamente el crecimiento del embrión, provocando su no desarrollo o muerte.

En el caso de las pruebas inmunológicas las principales enfermedades que se buscan son el síndrome antifosfolípido (SAF), Lupus, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, entre otras. El trastorno número uno en este caso es el SAF, es el más común en casos de abortos de repetición y fallos de implantación por causas inmunes.

También en el caso de las pruebas inmunológicas, las NK ocupan un lugar especial. Son células linfocitarias que forman parte de la respuesta inmunológica inespecífica de nuestro organismo, principalmente se encargan de destruir células infectadas. Tenerlas altas implica una respuesta exagerada de nuestro organismo a procesos inflamatorios. Lo normal es tenerlas en 7-10% y nunca se debe superar el 13% en caso de buscar embarazo en el valor de Células NK (CD3-CD56+CD16+), sobre todo a partir de 35 años.

Para el resto de anticuerpos el mecanismo de acción en relación a abortos/fallos de implantación no es aún bien conocido salvo dos casos: la celiaquía y su influencia en la calidad ovocitaria y los anticuerpos tiroideos y la alteración de la tiroides.

Por último, el complejo KIR/HLA-C evalúa la compatibilidad embrión/madre. De forma simple se podría explicar como una medida del rechazo del embrión por parte del sistema inmune de la madre. Más adelante intentaré profundizar en todos estos aspectos de la inmunología reproductiva.

Por supuesto para poder hacerme todas estas pruebas lo primero que hice fue contactar con mi seguro médico privado, y les pregunté que cuáles me cubrían. Las que no me cubrían las hice por mi cuenta pero preguntando en varios laboratorios porque la diferencia de unos a otros es abismal. Para poder hacerme las analíticas tenía que ir primero a un médico del seguro para que me prescribiera el volante pero ¿a cuál? Primero pensé en un ginecólogo pero no lo tenía muy claro, sobre todo después de la experiencia que había tenido con la ginecóloga "relájate y disfruta" que me había pedido los cariotipos....así que pensé en un hematólogo y en un inmunólogo. El primero lo había tal cual en el cuadro médico pero para el segundo sólo encontraba alergólogo e inmunólogo, ambas especialidades juntas. No tenía muy claro que un alergólogo pudiese prescribirme todo eso pero no tenía otra opción. Busqué una hematóloga y una alergóloga y allá me fui.

No sé si por ser mujer o porque le caí en gracia, pero tanto la hematóloga como la alergóloga se volcaron conmigo. El problema es que muchas de las pruebas no las sabían ni pedir en su sistema, sobre todo la alergóloga. De hecho tuve que volver otro día porque tenía que preguntar cómo pedirlas. El caso es que al final me pudieron pedir todo sin problema y me hice la analítica. Lo que no sabía es que para la toma de glucosa tenía que estar allí dos horas y cuando me lo dijeron se me calló el alma al suelo...tenía que ir a trabajar!! Así que me inventé una excusa más (imprevisto en casa) de las miles inventadas ya, mientras que me ponían a tope de glucosa. Por cierto que tuve que recordarles yo que me sacaran sangre a la hora, no debe de ser una analítica muy común....

No creo en la mala suerte

No creo en la mala suerte. Ni en la buena. Y mucho menos en medicina. Sí creo en médicos que no se implican, que no luchan como tú por saber qué te pasa. En médicos que no lo saben todo y ni se molestan en investigar. Por eso, cuando me dijeron que mis dos fallidas transferencias habían sido fruto de la mala suerte decidí luchar. Luchar por mí, por nosotros, por ese bebé, esos hijos que quiero antes de tenerlos conmigo. Había llegado a un punto de no retorno, sabía que no iba a ser fácil pero era lo único que tenía: la lucha.

Empecé por cambiar de ginecólogo en la clínica. Esta clínica tiene cuatro ginecólogos: una seguía de baja, otra me hizo la IAC pero se fue de vacaciones, la tercera me hizo el seguimiento para fiv con el error del Ovitrelle que ya comenté y por último, el director, con el que llevaba desde la punción. Ya he comentado que no tenía feeling con él, respondía a mis preguntas con evasivas y me respondía un "todos tenemos problemas" cuando intentaba hacerle entender que estaba destrozada y que necesitaba tomar calmantes para dormir.

Por otra parte, me pasaron dos cosas, llamémoslas curiosas, con él que me hacían desconfiar aún más. La primera de ellas fue con la prednisona (5 mg) que me habían pautado como consecuencia de mis anticuerpos antitiroideos elevados. Días después de la punción le comenté (no sé por qué porque él ya debería haberlo sabido) que seguía tomando la prednisona que tomaba desde la IAC y él me dijo que tenía que dejarla (¿si no se lo digo yo no me dice nada?), cuando le pregunté por qué me dijo que la prednisona la pautaban porque al parecer durante la estimulación los ovarios presentaban una cierta resistencia a la medicación por influencia de esos anticuerpos. Me parecía fenómeno, pero ¿por qué me la habían pautado entonces durante toda la betaespera de la IAC? por supuesto, cuando se lo pregunté me respondió con la evasiva número mil y pasé de insistir. Otra muestra más de que cada médico pauta lo que le viene en gana y que el criterio es de todo menos claro.

La segunda anécdota con este médico, que yo considero grave, está relacionada con los anticuerpos pero en otro sentido. Decidí hacerme una analítica de tiroides porque me encontraba muy cansada, se me caía el pelo y vi en internet que podía deberse a eso y esto fue lo que salió:

 
Es decir, mi tiroides, que siempre había estado bien, estaba alterada. Mis anticuerpos estaban ahí como siempre pero la TSH estaba por encima de lo normal, lo que se llama hipotiroidismo subclínico. Después leí que la estimulación para in vitro solicita mucho la tiroides y es fácil que la TSH se eleve, algo que por supuesto NADIE me había dicho, ni siquiera un médico especialista en fertilidad y que sabía de mi enfermedad (o debería saber pero que igual ni leyó mi historial) ¿qué significa esto? pues que si me hubiese quedado embarazada con la TSH así y sin medicación alguna hubiese perdido el bebé en las primeras semanas. Así de simple. Y eso me pasa en una clínica de fertilidad a la que pago, y no poco precisamente.

Por supuesto, cuando fui a la clínica a decírselo no era consciente de todas las consecuencias y no me indigné todo lo que debería haberme indignado. Eso lo supe más tarde. Se quedó descolocado y me dijo que tenía que tomar Eutirox 50. Una nueva medicación que jamás había tomado en mi vida ¿qué debería haber hecho este médico? pues pautarme Eutirox desde inicio de ciclo y pedirme una analítica de control.

¿Por qué no cambié de clínica? Porque su quirófano, instalaciones de apoyo, equipo de biólogos, etc., me parecían las mejores que había visto aquí en Galicia, y creo que es un factor muy importante, tanto o más que el propio médico. Sólo decidí cambiar de gine y volver con la ginecóloga con la que había hecho la IAC, muy agradable y que me lo explicaba todo.

Así, cuando fuimos a la clínica después del resultado negativo de la segunda transferencia fuimos ya con la nueva ginecóloga. Le dije que quería hacer más pruebas, que no podía ser que tres embriones de tan buena calidad ni siquiera se implantasen, que algo malo tenía que haber. Ella intentó tranquilizarme y disuadirme (algo encomiable porque estaba dispuesta a gastar más dinero) pero en cuanto me dijo que lo recomendable era esperar a perder 5 embriones de buena calidad para hacer las pruebas le dije que ni hablar, que no iba a tirar dinero, embriones y fuerzas a la basura por un par de pruebas previas, que para mí significaba mucho más. Ya me había informado en internet de las pruebas de fallo de implantación y estaba decidida a hacérmelas. Éstas fueron:

-Histeroscopia diagnóstica: la prueba más directa para ver el útero por dentro en busca de miomas, endometritis, adenomiosis, etc. todos causantes de fallos de implantación y abortos.
-Test ERA de receptividad endometrial: mira si tienes la ventana de implantación desplazada. En caso afirmativo habría que adaptar la fecha de transferencia para que coincida con esta ventana. Te extraen una muestra del endometrio el mismo día de la histeroscopia .
-Pruebas de inmunología y coagulación: la clínica tiene un servicio exclusivamente dedicado a la inmunología reproductiva, un campo poco abordado y muy específico pero que ha resultado extremadamente eficaz en la resolución de las famosas "infertilidad de origen desconocido".

Valoramos el hacerle más pruebas a mi chico (fish y fragmentación espermática) pero nos dijo que no veían indicación por el seminograma y como realmente los embriones ya los teníamos "hechos" (los 2 blastos congelados) no nos lo recomendó de momento.

Por supuesto, estas pruebas traían consigo más espera, así que decidimos al menos intentarlo de forma natural los dos ciclos que íbamos a perder (aunque el primero sería un ciclo raro por la histeroscopia). Empecé a tomar de nuevo aceite de onagra (lo único que me regula de verdad el ciclo menstrual) y a él le compré unas pastillas llamadas Seidiferty, básicamente antioxidantes. No quería perder ni un óvulo más.

sábado, 3 de diciembre de 2016

1a FIV. 2a transferencia embrionaria

Después del palo de la primera transferencia, decidí continuar y volví en cuanto me bajó la regla a la clínica.
Allí le hice todo tipo de preguntas al médico y me dijo que aunque los embriones tuviesen buena calidad no siempre significaba que estaban bien...cóooomo?? Eso era nuevo para mí...yo pensaba que con la clasificación maldita de A,B,C y D ya estaba pero no, esto también es otro misterio para la medicina.

Obviamente en la mayor parte de los casos es así y por eso existía esta clasificación pero no siempre era así....me dijo que la siguiente iríamos con los dos A y B y que las posibilidades aumentarían considerablemente, que no me obsesionase y que estuviese tranquila. Qué manía con estar tranquila, pues que me expliquen bien las cosas y estaré tranquila, lo que no me gustan son estos imprevistos, me generan mucha incertidumbre.

Otra vez con los parches y con los óvulos de progesterona. No tuve que pincharme el gonapeptyl porque el efecto dura 45 días así que al menos me libré de eso. Una farmacéutica me preguntó (por mi compra de parches, que realmente son para la menopausia) si estaba haciendo una in vitro y le dije que sí, pero que era la segunda transferecia ya y estaba algo desanimada....ella me dijo que también se había hecho una y que al principio ya le pusieron 2, pero que sólo "agarró" uno, así que realmente uno no se implantó, que era normal. También me dijo que eran de muy buena calidad y que, en cambio, en la segunda que se hizo (ya había tenido el bebé y le habían quedado dos congelados) tenían muy mala calidad y se agarraron los dos, con lo que tenía dos mellizas preciosas además del primero....mi sueño....tres hijos de un sólo proceso in vitro....no podía evitar tener envidia de esa mujer....yo deseaba eso tantísimo.

Nueva llamada el día de la transferencia para ver cómo descongelaban los embriones....otra vez mi corazón a 100....estaban perfectamente....respiré tranquila y me relajé. Ese día sí me lo tomé libre, porque la última vez me estresé entre la llamada y la espera en la clínica, y quería estar tranquila.

Me transfirieron los dos embriones, y dediqué los siguientes días a cuidarme, a mimarme.

De nuevo otros 13 días buscando síntomas varios....de verdad que nadie que haya pasado por esto puede entenderlo, nadie....es horrible...de todas formas me autoprohibí buscar en páginas web, blogs, etc para intentar no obsesionarme con el tema y no pensar en tantas mujeres que les ha pasado de todo, pensando que también puede pasarme a mí....

Y lo logré, conseguí no obsesionarme con eso y, para mi sorpresa, no tuve dolores, ni grano ni dolores de cabeza.....lo estaba consiguiendo....incluso notaba unas náuseas ligeras...no podía creérmelo...por fin!!!

Llego el día de la prueba y le comenté mi falta de síntomas de regla toda contenta a la enfermera y allí, delante de miles de fotos de bebés, me dijo que no tenía nada que ver, que no significaba nada....joooooooooooooodeer...pues sí que me animan, sí....bueno, yo conocía mi cuerpo y estaba convencida de que esta vez sí había salido bien..

De nuevo a esperar toda la mañana por el resultado, y llegó el mediodía y no me llamaban....yo no quería que me llamasen al trabajo porque quería desahogarme a gusto en caso de malas noticias...llamé como tres veces para decirles que, por favor, me dijesen el resultado, que tenía que irme a trabajar, pero nada....me llamaron cuando estaba poniéndome el abrigo para bajar, con un compañero esperándome abajo....para decirme que una vez más no había tenido éxito.....buuuuuuuuuuuuuuuuf

Eso sí que fue un palo, tres embriones de buena calidad, 35 años y los pierdo todos....no entendía nada.....qué coño me estaba pasando??? Qué no me estaban contando???


1a FIV. 1a transferencia embrionaria


Como conté en el post anterior, mis ovarios se estimularon tanto que tuve que tomar dostinex, luego la píldora y esperar a que me bajara la regla para poder empezar el tratamiento y prepararme para la transferencia de los embriones...así me planté en octubre, cumpliéndose así un añito en busca del ansiado bebé...un año entero en el que me había deprimido, llorado, levantado e ilusionado mil veces.

Bueno, seguía con el director de la clínica porque creía que no podía estar en mejores manos, eso sí, el tío no podía explicarme menos y ser más soso....ni cariñoso, ni nada....no era muy agradable y no me caía especialmente bien pero seguí con él.

En primer lugar tuve que comprar gonapeptyl para bloquearme los ovarios, 127 eurazos pinchados en la cacha. Le siguió la toma de meriestra, que nuevamente me sentó fatal y tuve que cambiar a parches transdérmicos que, aunque no del todo, me sentaron mejor. Tanto la meriestra como los parches son estrógenos que hacen crecer el endometrio, algo que, de forma natural, no pasaría porque tenía los ovarios "bloqueados" por el gonapeptyl.

Y llegó el día de programar la transferencia. El gine me dijo que íbamos a transferir el mejor embrión, porque había muchas probabilidades de quedarme embarazada y si lo estaba pasando mal con los parches, imagínate cómo iba a estar con dos bebés dentro de mí. Al principio yo no estaba muy convencida e incluso le mandé un email explicándoselo, pero me convenció y elegimos el mejor, uno de calidad A (tenía dos).

Y de nuevo a esperar la temida llamada. El día de la transferencia te llaman a primera hora para decirte si los embriones han descongelado bien, si se han perdido o se han deteriorado (bajado de calidad). Nada de eso, ahí estaba mi campeón, intacto. Eso sí, mi corazón tardó en recuperar el ritmo normal tras esa llamada, estaba súper angustiada.

Fui a la clínica, me llevaron a una de las habitaciones que tienen, como el día de la punción, me vinieron a buscar para meterme en quirófano (de nuevo nada de colonia ni alcohol porque daña los embris) y allí me tumbé con unas ganas tremendas de hacer pis y procedieron. Antes vino una embrióloga a confirmar mi identidad y a enseñarme mi bebé...era una bolita de células preciosa.

Me lo transfirieron, me quedé diez minutos en la cama y me fui a trabajar. 

Era la tercera betaespera. Tenía dentro de mí un embrioncito ya formado de calidad A y me habían dicho que tenía muchas posibilidades de quedarme embarazada. Este mes cumplía 35 años y esperaba el ansiado regalo que tanto tiempo llevaba buscando.
Por supuesto no fue un mes libre de estrés y ansiedad, tanto por la espera en sí como por mi trabajo, que últimamente se estaba convirtiendo en una carga muy difícil de llevar. La búsqueda de síntomas, la consulta de blogs en internet, de páginas de reproducción asistida....no podía evitarlo, quería saber si iba a tener éxito....tenía las tetas muy hinchadas y doloridas, pero eso podía ser perfectamente efecto de la progesterona "artificial" que tenía que ponerme....hacia la fecha de la prueba empecé a notar ese pinchazo que tengo siempre en la zona del bajo vientre que me anuncia la regla pero como dicen que los dolores son similares pues no me obsesioné en exceso...eso sí, al acercarse el día de la prueba comprobaba cada dos por tres mis braguitas por si tenía alguna mancha de sangre, flujo, o lo que fuese....también me salió el grano "reglero" de siempre y empezó a dolerme la cabeza...así que empecé a preocuparme...

Intenté distraerme y hacer todo lo posible por facilitar la implantación: dejé el pilates (te dicen que no hagas ejercicio con saltos o que fuerce la zona del "bajo vientre", así que aunque es un ejercicio suave no quería jugármela), empecé a comer mejor (como bien pero me centré en fruta y verduras además de carne y pescado a la plancha), y sobre todo nada de coger pesos ni nada de eso. Esto es más difícil cuando andas con la maleta arriba y abajo porque como ya dije en posts anteriores trabajo en una ciudad diferente a la que vivo y durante la semana estoy sola....así que repartía el peso entre varias bolsas manejables y aunque fuese un coñazo merecía la pena....no obstante pensaba: cómo coño se queda la gente embarazada sin darse cuenta?? Mucha gente que busca embarazo tiene más cuidado pero la gente que se queda sin querer no tiene ninguno...y se queda!!! Me sorprendió que me dijesen en la clínica que otro factor a tener en cuenta es el estreñimiento, que puede influir, que es como coger un gran peso....madre mía...hasta qué punto influye todo....

A los 4 días de la transferencia de mi embrión de 3 días me hice una analítica de control hormonal y resultó que tenía la P4 (progesterona) por debajo de 10 (mieeeerda), así que en lugar de ponerme dos óvulos cada 12 horas pasé a ponérmelos cada 8....esto significó estar "pringada" todo el día....por supuesto ya no concebía salir sin salvaslip. Empecé a agobiarme con la progesterona porque a veces iba al baño y se me caía un óvulo medio deshecho con lo que me preguntaba si se había disuelto lo suficiente como para absorber la cantidad necesaria.

Por supuesto, como soy una angustias hablé con la clínica y me dijeron que no me preocupase, que estaba hasta arriba de progesterona y que aunque no lo pareciese se absorbía enseguida....pero como yo ya no me creo nada envié un email y todo a la farmacéutica y ellos también me aseguraron que la absorción era rápida.

Y llegó el temido día de la beta. No me quise hacer una prueba de orina antes porque estaba muy asustada y sinceramente porque tenía que ir a hacerme a prueba que si no hubiese preferido que me bajase la regla y punto, pero hay que hacerla para retirar la medicación si el resultado era negativo. Con esa cantidad de progesterona no sé si la regla sería capaz de hacer aparición.

Y el resultado, por supuesto, fue.....negativo.

Me hundí. Estuve toda la mañana en tensión esperando a que me llamara el médico y me bajó toda esa tensión de golpe, gracias a dios estaba en casa y pude llorar a gusto para volver a trabajar por la tarde. Pero no tenía ganas de nada, sólo de meterme en la cama y llorar, además estaba sola en una ciudad en la que no conocía a nadie, mi pareja y mi familia no estaban conmigo así que fue mucho más duro aún. Y encima había que poner buena cara y volver a trabajar, no quería que nadie se enterase de nada.

Mi primera punción FIV-ICSI


Como publiqué en un post anterior, las dos inseminaciones fallidas con esa probabilidad del 17%, las esperas y lo angustioso que me estaba resultando todo el proceso, me empujaron a hablar con mi pareja acerca de dar el "salto" a la FIV. De las pocas experiencias a mi alrededor en el ámbito de la infertilidad, conocía a la prima de mi mejor amiga, que tras bastante tiempo intentando quedarse embarazada con relaciones programadas y estimulaciones, se quedó a la primera mediante FIV. Eso rondaba mi cabeza cuando hablé con la ginecóloga que me llamó para comunicarme el negativo de mi segunda IAC. Ella me animó diciendo que la probabilidad de quedarse embarazada en la primera FIV subía a un 50%, así que no lo pensamos más y decidimos no continuar con las IAC.

Dado que mi estimulación había sido flojita (omifin) y sólo había hecho un ciclo de inseminación, me dijeron que podía pasar a la in vitro directamente, primera buena noticia!!

Pero como todo en mi vida es un drama, cuando vi aquellas agujas y me dijeron que tenía que mezclar varios potingues de esos para pincharme sólo una vez cada día ya me empecé a agobiar y me temblaban las manos. Con el primer pinchazo no ajusté bien la aguja (en mi defensa diré que no explicaban cómo se hacía en el prospecto) y se me salió parte del mejunje....con lo caro que es!!! Lloré como una magdalena esperando no haberla fastidiado otra vez y escribí un email al laboratorio farmacéutico (soy lo peor) diciendo que con el precio que tenían estos frasquitos bien podían haber puesto en el prospecto una explicación de cómo se ajusta bien la aguja (al final la clave estaba en apretar y girarla, no sólo en apretar como hice el primer día). Todo fue bien y mi pauta fue esta:


Todo sucedió muy rápido: Mis ovarios poliquísticos produjeron un montón de ovocitos, me mandaron comprar el Ovitrelle porque me lo iba a pinchar en breve y al cabo de dos días me dicen que no, que me tenía que pinchar Decapeptyl....no entendía muy bien todos los cambios e hice muchas preguntas pero entre que cambié de médico dos veces en 15 días (la que me hizo la IAC estaba de vacaciones) y que el último era bastante reacio a explicarme las cosas pues no me enteré de nada. Ni que decir tiene que compré el Ovitrelle y tiré 50 euros a la basura porque nunca lo volví a utilizar y acabó caducando.

Dos días antes de la punción el médico nos dijo que íbamos a obtener unos 26 óvulos de los cuales probablemente obtendríamos 13 embriones. Ya me habían dicho que no iban a poder transferírmelos en el mismo ciclo porque mis ovarios estaban muy grandes (me molestaba hasta sentarme) debido a hiperestimulación. Me dijeron que en estas circunstancias no es bueno quedarse embarazada porque la hormona del embarazo puede incrementar los síntomas y acabar en urgencias, y, además, según me dijeron, con ese nivel hormonal sería mucho más difícil que se implantaran...así que me recetaron dostinex (que, por cierto, me sentó fatal) para bajarlos.

Llegó el día de la punción y tal y como el gine había dicho me sacaron los 26 ovocitos...qué contentos estábamos!! Soñaba con que ahí estuvieran mis hijos y no tener que volver a pasar por esto nunca más. Yo sólo podía pensar en mis 13 oportunidades preciosas...en mis hijos...pasé toda la tarde durmiendo y viendo pelis, tenía la sensación de que se arreglaba todo por fin, iba a cumplir mi sueño.

A cualquiera que haya pasado por esto, no hace falta que le diga que los días siguientes son de los peores de todo el proceso, ya que en ellos recibes las llamadas de los embriólogos en donde te dicen cómo van evolucionando los embriones. En mi caso no iba a ser menos y me daba un vuelco al corazón cada vez que me llamaba la clínica, y cuando pasaba de la hora en la que solían llamar me agobiaba pensando que pasaba algo malo y que no se atrevían a llamarme. Me llamaron al día siguiente y me dijeron que de mis 26 embriones, 9 eran inmaduros (según me comentaron era algo normal) y 5 no se habían fecundado, con lo que tenía 12 en "observación". Bueno, parecía que lo que me habían dicho se cumplía....estupendo!!!

Pero llegó el temido "día 3", viernes, y me dijeron que no estaban evolucionando todos bien y que ya habían descartado alguno más (no recuerdo cuántos)....me empecé a preocupar pero me dijeron que el fin de semana verían.

Y llegó el lunes. Me llamaron y me dijeron que sólo habían congelado 5: 3 de tres días de calidades A y B, porque los habían visto ya bien entonces, y que del resto, que habían llevado a blastocisto porque a día 3 no estaban perfectos, sólo habían congelado 2.

......

Cómo había sucedido esto? Qué pasaba? Qué nos pasaba? Interpelé a la embrióloga y me dijo que era un número de embriones excelente, que no entendía mi confusión....pero si me dijeron que tendría 13!!! Y fue entonces cuando me dijo que eso era rarísimo y que casi nunca sucedía...aluciné...por qué se contradecían en la misma clínica? quién se equivocaba? Sólo podía pensar en esos 7 embriones que habíamos perdido por el camino...y en que no había salido como me habían dicho.

Ahora sé que no fue un buen ciclo. Que la pauta no era la adecuada para mí, que el ovitrelle no me lo debían haber ni pautado porque tiene hormona del embarazo y en caso de hiperestimulación no es bueno...y muchas otras cosas que he tenido que aprender a base de golpes.