jueves, 24 de noviembre de 2016

A ellas también les pasa. Sofía Loren

Continúo con mi "saga" de mujeres luchadoras en la fertilidad con otra actriz, preciosa, de cine clásico: Sofía Loren.

La historia de Sofía Loren y el director de cine Carlo Ponti es muy conocida, sobre todo por el escándalo que supuso su matrimonio ya que él estaba casado e Italia no reconocía el divorcio legalmente, teniendo que divorciarse años más tarde para que no fuese acusado de bigamia. A pesar de los problemas, su relación duró hasta la muerte de él y estuvieron juntos a pesar del rechazo de la sociedad conservadora de la época. Pero para Sofía, la lucha por su matrimonio tuvo una amarga compañera de viaje: la lucha con la infertilidad.

Se casaron cuando ella tenía 23 años y él 44. Pasaron los años sin que tuviesen hijos y Sofía empezó a obsesionarse y a pensar que nunca llegaría el deseado bebé. Con 29 años, mientras rodaba una película en Nápoles, empezó a sentirse indispuesta y descubrió que finalmente estaba embarazada, por fin.

Al cabo de unos días, el rodaje se trasladó a Milán y empezó a sentirse mal, con mucho dolor, hasta el punto de casi desmayarse. Acudió rápidamente al hospital pero no pudo hacer nada y perdió el bebé. La propia Sofía cuenta que además del horror de perder a su hijo, tuvo que ver cómo las monjas del hospital le echaban miradas de reproche, como culpándola, por vivir en pecado con Carlo Ponti.

Cuatro años después, durante otro rodaje, se dio cuenta de que estaba embarazada otra vez y decidió no correr riesgos, se metió en la cama, se aisló, no veía ni la televisión e incluso hablaba con voz queda, todo para no provocar ningún tipo de tensión en el útero. Sin embargo, algo le decía que estaba pasando de nuevo. Los dolores volvieron, y también las llamadas al medico que hacía caso omiso de sus quejas, hasta que finalmente la historia se repite y sufre un segundo aborto. No tuvo que aguantar a las monjas esta vez pero sí un comentario fuera de lugar del médico que le dijo que tenía unas caderas excelentes y sería una mujer preciosa, pero que nunca sería madre.

Siguieron unos meses muy duros, las palabras del médico resonaban en su cabeza y cayó en una depresión. Sin embargo, una luz iluminó su corazón cuando conoció a una mujer que había pasado por lo mismo y había acudido a un médico de renombre que la había ayudado a llevar a término sus embarazos. Su nombre, Hubert de Watteville. Acudió a verle y le dijo que la próxima vez que se quedase embaraza tendría que hacerle un seguimiento estricto del embarazo.

Y así fue, al año siguiente, con 34 años, Sofía se quedó embarazada por tercera vez y se trasladó a Ginebra, donde Hubert tenía su clínica. Le explicó que lo que le pasaba era que no producía suficiente estrógeno y por eso perdía los embarazos, la solución: inyecciones de estrógenos. Sofía estuvo 2 meses en un hotel cerca del hospital de Ginebra, con miedo a moverse, hasta que finalmente el médico le dio el alta. Ella, por supuesto, no quería irse de allí, tenía miedo a que algo fuese a salir mal, pero lo hizo, y unos meses después nacía su hijo Carlo Jr.

Cuatro años después, con 38 años, nace su hijo Edoardo, gracias a las mismas inyecciones de estrógenos que ayudaron a nacer a su hermano Carlo. Y estuvo trabajando hasta el quinto mes de embarazo.


Ni el epítome de la sexualidad femenina de los 50 y 60 se libró de la infertilidad, de los miedos, de la depresión, de los juicios y frases fuera de lugar. No estamos solas.

Segunda IAC. Cambios, betaespera y resultado

Tal y como pensaba, a pesar del moco cervical, la sonrisita en el test de ovulación y demás síntomas, junio tampoco fue nuestro mes y me bajó la indeseable a los treintaytantos días, como cada mes (por cierto que el ovusitol había rebajado algún día los ciclos, pero embarazo de momento nanay). Obediente llamé a la clínica cuando me bajó y me dieron cita en un par de días...les pregunté: con la regla?? Sí, sí, claro, con la regla. Cambio con respecto a la clínica anterior, que había ido cuando ya llevaba varios pinchazos.

Nunca me habían hecho una ecografía teniendo la regla y ¡sorpresa! quiste funcional al canto....no entendía nada, pero ¡¡si me había salido la sonrisina del carajo en el test! La gine (la nueva, claro, la otra estaría en el paritorio 😒) me explicó que pasa a veces, que el folículo que contiene el óvulo no se rompe o no del todo, pero que iban a hacerme una analítica para medir el estradiol para confirmarlo y me llamarían.

Al cabo de unas horas me llamaron para decirme que el estradiol, que debería estar bajo, es decir, los ovarios deberían estar en reposo, había salido alto. La enfermera que me llamó me dijo que tenía que tomarme la píldora 15 días y volver para ver si el quiste seguía allí, con lo que retrasábamos el inicio de la IAC...más esperas???? NOOOOO por dios...le dije que me llamara la gine para explicármelo, que no lo entendía. Me entraron unas ganas tremendas de llorar y como estaba en e trabajo me fui a meter en el baño.

Cuando me llamó la gine me explicó que no se podía iniciar así la estimulación, que el endometrio puede pensar que ese es el folículo bueno y no debería y, bueno, no saldría bien. Al parecer son más comunes en mi tipo de ovarios pero les sucede a todas las mujeres. Aprovecho aquí para incidir sobre la necesidad de entender bien en qué consisten los test de ovulación, sobre todo en mujeres con mi mismo problema: este mes claramente detectó el pico de LH, pero el folículo no se rompió y no ovulé (posibilidad de embarazo nivel espíritu santo, vamos).

De nuevo pensé: por qué no me lo hicieron en la otra clínica? A lo mejor lo tenía entonces y por eso no funcionó....por qué no hacen todos los médicos lo mismo? Porque son unos inútiles o es que otros tienen un celo excesivo? Punto para la nueva clínica.

No obstante, fue un mal día, muy malo. Por la tarde tenía cita con el psicólogo, la primera, y fue un desastre, después del día que había tenido el tío lo único que me dijo fue que tenía que distraerme el fin de semana, que estaba muy obsesionada con el embarazo...¡¿eh?!...eso ya lo sé yo....y cuando le pregunté si él hacía terapia cognitivo-conductual para la ansiedad, me dijo que eso que estábamos haciendo ya era terapia. Es decir: un monólogo por mi parte aderezado por un considerable número de sollozos (por cierto, que no me dio ni un pañuelo). Encima parecía que tenía prisa porque apenas llevaba 20 minutos y ya me estaba despachando.

Repito, muy mal día. Me fumé la tarde y me fui a casa. A mi casa, porque era viernes.

El 12 de junio volví a la clínica para ver si mi quiste había desaparecido y, por suerte, así era. Empecé a tomar el omifin (más suave que el gonal y sobre todo: no me tenía que pinchar!!!) una pastilla del quinto al noveno día del ciclo. La respuesta fue algo más lenta de lo que pensaba ya que en lugar de ser la inseminación a los 12 días (tal y como venía en un panfleto que me dieron) fue a los 19 y ya me empecé a rallar la cabeza, para variar, pensando que iba a salir mal. Por supuesto, la inseminación en sí nada que ver con la anterior, ni esperas para entregar el semen, ni horarios imposibles, ni embarazadas en la sala de espera. Beta programada para el 17 de agosto, pero como era festivo, sería el 18. Un óvulo de 200g progesterona por la noche y vitaminas prenatales, y por supuesto la prednisona.
Me hice un test el 17 para estar tranquila y salió negativo, ya me lo esperaba. Tenía todos los síntomas de regla habituales. No sé si fue el hacerme el test o qué pero el caso es que recibí la noticia de la beta negativa al día siguiente muy tranquila, y en ese mismo momento decidí iniciar el tratamiento de FIV. Me parecía angustioso pasar por todo esto por un mísero 17%, por mucho que se acumulara...me empecé a preguntar si tendría algo ahí dentro que hiciese que el semen se bloquease o qué se yo....cuando hablé con la gine que me llamó con el negativo (otra diferencia con la clínica anterior, que te llamaba la enfermera) me dijo que el FIV era como una gran prueba en la que podrían evaluar con más claridad cuál podría ser el origen de nuestra infertilidad, lo cual, a pesar de mi SOP no parecía tan claro.

Empezábamos FIV!!

Cambio de clínica y más pruebas


En un post anterior os conté cómo había sido mi primera experiencia en los TRA. No me quedé nada satisfecha de los protocolos de la clínica  en la que estaba y tampoco me gustó el estrés que me ocasionó. Dado que ya me conocía más o menos le proceso, decidí cambiarme a una clínica en la ciudad donde trabajaba ( y vivía de lunes a jueves) porque así podría ir a los controles sin tanta jauja. En paralelo decidí ponerme en lista de espera de la SS en abril de 2015.

Una vez en la nueva clínica, a principios de mayo del 2105, les dimos todas las pruebas que nos habíamos hecho y nos pidieron más pruebas. En concreto nos pidieron:
A mí: Cariotipos, hemograma, electrocardiograma, Hepatitis B y C, VIH, RPR, Rubeola, Toxoplasma, Anticuerpos TPO y TG, Tiempo de protombina, Índice Quick, tiempo de tromboplastina parcial activada.
A él: Grupo sanguíneo y Rh, Cariotipos, Hepatitis B y C, VIH, RPR

(Al parecer los análisis de hepatitis, VIH y RPR luego hay que repetirlos cada 6 meses en RA, primera noticia)
En la clínica fueron muy amables y me dio mejores vibraciones que la anterior, desde luego la clínica era mucho más moderna y sólo se dedicaban a RA, no como en la anterior que tenía que cohabitar con embarazadas, niños en fase vacunatoria, etc...Nos recomendaron hacer dos inseminaciones más y luego pasar a in vitro si no funcionaban. Otra cosa que me gustó fue el horario que tenían: todo el día de lunes a viernes empezando a las 9h!! Con mi follón de trabajo era lo mejor que me podía pasar.

Mi pareja no tenía seguro privado pero yo sí y acudí a una ginecóloga del cuadro médico para que me pidiera las analíticas. Le conté mi historia (se sorprendió al ver qué me pedían) y va la tía y me proporciona su opinión profesional: que creía que no me embarazaba porque estaba muy encima, que me tenía que relajaaaar....quéeeeeee????? Acto seguido me recomendó otra clínica distinta para hacerme los TRA, clínica por supuesto que sólo por venir de donde viene no pisaré en mi vida...acostumbrada estaba a que me lo dijera gente que no sabe de esto, pero una ginecóloga??? Salí de allí para no volver.

Los cariotipos tardaron lo suyo y perdí dos ciclos, lo intentamos de forma natural, claro, pero no funcionó, así que sumé otras mini decepciones a la larga serie de los últimos meses....estaba deseando empezar el tratamiento.

Los resultados de ambos estaban todos bien salvo (algo que ya sabía) que tenía los anticuerpos tiroideos altos (TPO y TG). Envié un correo a la gine con los resultados y le pregunté si tendría que tratarme y me contestó que en cuanto empezase el tratamiento empezaría a tomar prednisona, que tenía fácil solución. Y entonces me pregunté si sería esta la razón de por qué no me embarazaba...desde luego eran parámetros importantes si los pedían de entrada, pero cómo influían? Empecé a buscar en internet, of course, y encontré de todo, desde motivo de infertilidad y abortos hasta relevancia nula....De todas formas, si tenía que medicarme por algo sería no? Punto a favor de la clínica nueva.

Acudí unos días después con los resultados de los cariotipos y para probar la cánula flexible para la IAC y me dijo que si ese mes no me quedaba embarazada de forma natural (era el segundo ciclo desde que acudimos en mayo) llamase en cuanto me bajase la regla para iniciar la estimulación. Cuando la doctora se sentó delante de mí para colocarme el espéculo y meterme la cánula, me di cuenta de que estaba embarazada....buffff...de nuevo esa envidia, esas ganas de llorar y esa sensación de que todo el mundo se embaraza menos yo...cuando nos despedimos me dijo que ella ya no estaría, tocándose suavemente la barriga y con una luminosa sonrisa....me sentí como una mierda infértil, como una niña que quiere ser mujer y le viene grande....me sentí muy desafortunada....pero sonreí y le di la mano....lo correcto hubiese sido desearle mucha suerte o algo así, pero no me salió....no fui capaz.

martes, 15 de noviembre de 2016

A ellas también les pasa. Audrey Hepburn.

He decidido hacer un alto en el camino tristón de la infertilidad para contagiar un poco de ilusión a aquellas personas que están pasando por este duro proceso.

Como muchas de vosotras, durante toda esta búsqueda infernal me he sentido muy reconfortada y acompañada cuando he leído historias de otras mujeres en mi misma situación y, especialmente, si eran famosas. Me gustaría trasladaros estas historias, muchas curiosas, de algunas de ellas.

Tenía que empezar con Audrey Hepburn. Una de mis actrices preferidas de cine clásico y una mujer preciosa. Ella también sufrió mucho para ser madre en una época que, por desgracia, la medicina aún estaba muy poco avanzada (ni que decir tiene que si se trataba de un tema "femenino", más).

Audrey siempre quiso ser madre, desde muy joven. Cuando protagonizó junto a William Holden, uno de los solteros de oro de la época, la película Sabrina, él le propuso matrimonio y ella le rechazó (tenía 25 años) porque se había practicado una vasectomía y nunca podrían tener hijos.

Se casa con Mel Ferrer poco después y enseguida inician la búsqueda para ser padres. Audrey sufre dos abortos, uno con 26 años y otro con 30 años. Este último, al parecer provocado por una caída de un caballo que la mantuvo postrada en la cama durante semanas. Además de la caída, que tampoco fue muy grave, no se sabía muy bien a qué se debían estos abortos, y en aquel momento le dijeron que podían deberse a su constitución delgada, a fumar o al estrés de los rodajes.

Por eso, cuando se quedó embarazada por tercera vez, suspendió todos los rodajes que tenía previstos (uno de ellos el de Desayuno con Diamantes) hasta que hubiese dado a luz. Su hijo Sean nació unos meses después, cuando ella tenía 31 años.


Los años que vinieron después tampoco trajeron el deseado hermanito y sufrió otros dos abortos en 1965 y 1967, cuando tenía 36 y 38 años. Finalmente se separó de Mel Ferrer y en un crucero conoció a un médico italiano, Andrea Dotti, que se convertiría en pocos meses en su segundo marido. Un tiempo después, Audrey se quedó embarazada de nuevo, y su hijo Luca nació poco antes de su 41 cumpleaños.


Nunca dejó de buscar otro hijo, sufriendo de nuevo un aborto con 46 años.

Conocer estos detalles tan íntimos de una estrella de cine de su categoría, la hace mucho más humana para mí y aún me gusta más. Audrey Hepburn sufrió 5 abortos a lo largo de veinte años, y nunca dejó de intentarlo, nunca, y eso me inspira.

Primera Inseminación Artificial

Con la siguiente regla llamé a la clínica, tal y como me habían dicho en la consulta anterior, para pedir cita varios días después del inicio de los pinchazos. Me habían dado una lista de medicación que iba a necesitar y casi me muero cuando me dicen los precios: más de 400 € en medicación!! Me parecía una barbaridad....nuevas palabras que añadir a mi diccionario: gonal, ovitrelle y progeffik.

Empiezo con los pinchazos de gonal. El gine m había dicho que tenían que ser a las ocho de la tarde y, dado que a esa hora estaba en la oficina, me resultó bastante difícil (por no decir coñazo) hacerlo: metí todo (alcohol incluido) en un pequeño neceser y lo metí en la nevera ya que la pluma de gonal tenía que estar en nevera. A las ocho en punto lo cogía, me metía en el baño y me pinchaba. Durante varios días, mis compañeros vieron (la nevera estaba a la vista de todos) ese ir y venir con neceser incluido aunque, sospecharan o no, no me dijeron nada.

Fui a consulta dos veces y los folículos crecían bien, así que el día convenido me pinché Ovitrelle para ovular y 36h después se haría la inseminación. Por cierto, en alguno de esos días previos firmamos un consentimiento en el que leí que la tasa de embarazo era del 17%!! Cómo podía ser?? Como una pareja sana por ciclo?? Me parecía tan poco...taaaan poco....luego en internet también leí que se acumulaba ciclo a ciclo y me quedé más tranquila pero no entendía cómo, después de tanto dinero, no se garantizaba más.

El 30 de marzo de 2015, día 13 del ciclo y después de una estimulación con la dosis mínima de gonal, fue el día elegido para la inseminación. Ese día fue un día complicado por varios motivos: yo estaba muy nerviosa porque tenía que faltar la mañana entera (era a las 12 de la mañana) y ya me había inventado excusas las otras veces, incluso para las consultas previas, y no estaba muy cómoda. Además, cuando mi pareja fue a dejar la muestra (extraída en casa) resulta que tocaba vacunación de trescientos niños de no sé qué colegio y tuvo que esperar para entregarla. Cuando me lo cuenta casi me da un infarto, por aquello de que no podías sobrepasar la media hora desde casa, y ya me imaginaba cancelación al canto. Luego, para más inri, el ginecólogo también nos hizo esperar...un show.

Por supuesto, no se canceló nada, pero soy una experta boicoteándome a mí misma imaginándome mil y un problemas que luego no suceden. Pero fue una mañana tal que cuando finalmente trajeron la muestra de mi pareja y me hicieron la inseminación me puse a llorar de toda la tensión acumulada...empezábamos bien.

Tenía que hacerme la beta el trece de abril, hasta entonces óvulo de progesterona todas las noches. El trece de abril a primera hora acudí a la clínica para hacerme la prueba, nerviosa no, lo siguiente. Casualidades de la vida, muy puta ella, me encontré con una compañera de trabajo que hacía tiempo que no veía en la sala de espera porque (mierda!) iba a dar a luz...por supuesto, se sorprendió al verme allí pero estaba tan feliz que se quedó satisfecha con lo que me inventé. Se acariciaba la tripita mientras me decía el nombre que iba a tener su bebé y yo deseaba huir de allí...qué envidia me estaba dando....me puse francamente triste y me fui a trabajar llorando.

Después de toda una mañana persiguiendo a la enfermera para que me diera el resultado, me dijo que mi beta era negativa (pues claro, a cuántas personas les pasa?) y que suspendiera medicación. Cuando le pregunté que cuándo podría hacerme la segunda inseminación, me dijo que tenía que esperar un mes, que el doctor me entran virus por las ranuras prefería dejar un ciclo en medio...bajonazo al canto.

Estaba harta de esperar y esperar, y como tampoco me había gustado mucho la experiencia en esta clínica, decidimos cambiar. Más adelante compararé esta inseminación con la segunda, ya en otra clínica, ya que hay varias diferencias a destacar entre una y otra que, considero importantes a la hora de elegir clínica (al menos para inseminación).

He omitido un aspecto importante: en aquel momento, yo estaba trabajando en Vigo e, ingenua de mí, busqué una clínica en A Coruña (a hora y media por autopista de Vigo) porque realmente resido allí. No sabía que iba a tener que ir varias veces además del día de la inseminación y, junto al horario de la clínica, muy poco razonable, se me hizo un suplicio faltar al trabajo (mintiendo, claro) para poder ir a las consultas. Es un factor que luego también tuve en cuenta para cambiar de clínica.

Mi primera cita en reproducción asistida (II)

Como ya adelanté en el post anterior, una vez que el esperma de mi chico pasó la prueba me tocaba a mí demostrar que mis trompas de Falopio eran permeables. Dado que la fecundación de los óvulos se produce en las trompas, es fundamental para el éxito de cualquier intento natural y de una inseminación artificial que éstas sean permeables y dejen pasar a los espermatozoides a través de ellas. La prueba que evalúa esto se llama histerosalpingografía, que es un examen de rayos X de las trompas de Falopio y el útero que utiliza una forma especial de rayos X llamada fluoroscopía y un medio de contraste.

Esta prueba además, como supe luego, no sólo sirve para evaluar la permeabilidad de las trompas sino muchas otras afecciones como: forma y orientación del útero, presencia de adenomiosis, hidrosalpinx, etc. Esta prueba, una vez que el esperma está bien, nos la piden para evaluar la conveniencia o no de empezar los tratamientos por inseminaciones (o relaciones programadas), ya que si las dos trompas no son permeables malamente se puede embarazar una y hay que acudir a FIV-ICSI (también te derivan a FIV si el esperma es regular).

Jamás en mi vida había oído hablar de esta prueba así que me metí en internet para buscarla y lo primero que me sale en la barra de google era histerosalpingografía duele...ains, ya empezamos....bueno, todo sea por la causa.

Decidida a pasar dolor, fui a hacerme la prueba (fundamental que sea antes de ovular para así eliminar toda posibilidad de embarazo jajaja): me tumbé en una mesa muy extraña y dura con la raquítica bata de hospital, me limpiaron con betadine ahí abajo, metió el espéculo, una especie de cánula y me dice: ahora te va a doler....me inyecta el líquido, me quiero morir de dolor, sacan las radiografías en un par de minutos a lo sumo y...finito. 

El dolor es similar al de la regla pero como más localizado y sinceramente a mí me molestó mucho, mucho. Cuando me iba, uno de los auxiliares me preguntó con cara de pena que si llevábamos mucho tiempo intentando tener un bebé y le dije que algo de tiempo sí, entonces me respondió que a veces hay tapones de moco en las trompas que impiden el paso del esperma y esta prueba los elimina, así que me dijo que aprovechara ese mes para darle al tema. No le dije que ya lo había leído en internet (incluso había chicas que lo habían conseguido después!) Pero no, esa tampoco fui yo.

Y este fue el resultado de la tortura:


Llevé el resultado al ginecólogo de RA junto con el CD que me dieron y, sorpresa me llevé, cuando me devolvió el CD diciéndome que en el hospital no le dejaban meter CDs ajenos porque le podían entrar virus en el ordenador....mi cara os la podéis imaginar, a punto estuve de tirárselo a la cabeza por idiota...total, que sólo vio el informe y como era correcto, nos recomendó empezar con una Inseminación Artificial.

Con las coñas llevábamos ya varios meses "perdidos" a espera de TRA: el mes que fuimos a la primera consulta, el de la prueba hormonal, el de la histerosalpingografía...tres meses ya "en blanco" (intentándolo de forma natural sí, claro, ilusa de mí)...y encima con mis súper ciclos añadimos casi otro mes, con lo que suman cuatro meses ya. A todo esto, cuatro meses tomando unas vitaminas que ya casi todo el mundo conoce: Ovusitol. Sirven fundamentalmente para que el ovario trabaje mejor y me las dieron en la primera consulta por mis ovarios estupendos. Me dijo que tardaban en hacer efecto 4 meses (aquí todo es a lo grande). Cuestan una pasta así que las compraba por internet y me ahorraba entre 3 y 5 € por caja.

Siguiente paso: primera inseminación artificial conyugal (IAC).

jueves, 10 de noviembre de 2016

Mi primera cita en reproducción asistida (I)

Hecha mi revisión y después de un verano estupendo con viaje a Italia incluido, decidimos que octubre (2014) sería el mes de empezar a buscar. Consulté en internet cómo optimizar la búsqueda del bebé y me compré unas barritas de ovulación que por aquel momento me parecieron un pastizal (ahora después de lo que llevamos gastado todo es relativo) y que dibujaban una sonrisa cuando supuestamente eran tus mejores días, los días en los que se ovulaba.

He de decir que yo, antes de buscar el bebé, sabía que sólo había un período en cada ciclo en el que te podías quedar embarazada pero, sinceramente, nunca pensé que fuese tan corto, que el óvulo durase tan poco como 24-48h . En cualquier caso, me puse a ello, y me llevé mi primera sorpresa: ovulaba muy tarde, en torno al día 21 del ciclo. Yo había leído que se ovulaba en torno al 14-15 y la verdad me extrañó. En aquel momento no sabía (ni nadie me había explicado) que, dado que mis ciclos eran de 37 días más o menos, ovular el día 21 era lo esperable puesto que la fase lútea dura de 12 a 16 días mientras que la ovulatoria es variable en cada mujer (además de depender de múltiples factores). Para aclararnos: una mujer que ovula el día 14-15 de su ciclo, tiene períodos de 26-31 días.

El caso es que, sumado a que no me quedé muy satisfecha con mis revisiones anteriores, me preocupé (modo agonías on) y decidí pedir cita en una clínica de fertilidad. Creía que, si había algo que no estaba bien no iba a estarlo nunca y cuanto antes lo supiese mejor porque había cumplido ya 34 años. Con el tiempo me he dado cuenta de que, en mi caso, hice lo correcto: no esperar.

Aquí tengo que remarcar algo: esto que tuve que averiguar en una clínica especializada en reproducción asistida deberían habérmelo dicho alguno de los ginecólogos que yo visité antes. Entiendo que un ginecólogo no debe limitarse a hacer citologías y a ver quistes, pólipos, etc. sino a explicarle a una mujer las veleidades de su ciclo menstrual porque forma parte de su cuerpo, de lo que ella es.

Fuimos en diciembre a la clínica. Por supuesto, no tenía ni idea de a dónde ir, no conocía a nadie que hubiese ido nunca a ninguna así que, una vez más, busqué en internet cuál salía de primera en A Coruña y allá fuimos.
La primera impresión es que la consulta me pareció muy vieja, la verdad, me sorprendió pero estaba tan nerviosa que tampoco pensé mucho en ello. Nos hizo una serie de preguntas y aquí tengo que decir que mentí, mentí, porque le dije que llevábamos 6 meses buscando y sólo llevábamos 2 pero no quería que me despachasen con un vuelve dentro de unos meses y ya veremos. Yo sabía que algo no iba bien y quería, necesitaba, saber qué era. Me preguntó qué duración tenían mis ciclos y le dije que unos 37 días(por cierto, como mi madre) y me dijo que algo no iba bien, que eran ciclos algo largos y que eso implicaba un funcionamiento incorrecto del ovario, que ahora lo veríamos.
Me senté en la camilla, ecógrafo en marcha y ¡bingo!...tuerce la pantalla y me dice: mira, a esto me refería, tienes los ovarios poliquísticos....mi cara un poema, claro, porque me sonaba a que eso era un problema. Él debió de notarlo porque me dijo: tranquila, tranquila mientras volvía a su mesa.
Una vez vestida, nos pidió unas pruebas hormonales a mí (a hacer el día 3-5 del ciclo) y un seminograma para él. Si las pruebas de él salían bien, me tocaba a mí ser puteada (textual). Con el tiempo he aprendido que mientras que para los hombres hacerse una pajilla en un tarro es brutal, nosotras debemos de ser unas blandengues por quejarnos de pinchazos, histeroscopias, histerosalpingografías y demás agresiones a nuestro cuerpecillo.
Ya había pasado mi 3-5 día del ciclo así que tocaba esperar al siguiente para hacer las pruebas. Estos fueron mis resultados:

Y este el seminograma de mi chico:

Acudimos de nuevo a consulta para ver los resultados ya en enero del año siguiente (2015) y su diagnóstico fue:
- mis hormonas confirmaban SOP. La relación entre FSH/LH ha de ser en torno a 2 y la mía distaba mucho de serlo porque el LH estaba ya muy alto en esa fase inicial del ciclo, lo que es un síntoma básico de SOP.
- mi chico estaba como un toro.

Así que, siendo fiel a su promesa, tocaba putearme a mí. Me tocaba la histerosalpingografía...palabro que jamás había escuchado antes y que espero no volver a escuchar nunca. Lo cuento en el siguiente post.