miércoles, 27 de septiembre de 2017

El embarazo de una infértil. Parte II

En el post anterior me quedé en la eco en la que por vimos el corazón de nuestro pequeño latir. La siguiente cita que tuvimos fue la primera eco en la Seguridad Social.

Fue como una semana después de la eco del latido pero yo estaba muy muy nerviosa. Era poco tiempo pero, por desgracia, yo ya sabía lo que era que las cosas cambiasen de un día para otro. Cuando vas a un ginecólogo con la ilusión de ver a tu pequeño y en la pantalla se ve que se ha parado, sin que tu cuerpo lo haya advertido...sin que hayas podido hacer nada...no sé expresar todo lo que se siente pero fracaso, impotencia y rabia es lo primero que me viene a la cabeza.

A medida que pasaban los minutos en la sala de espera me iba poniendo más nerviosa, no sé, me esperaba lo peor y estaba como preparándome para esa escena que ya había vivido. Para mas inri, cuando nos llamaron, echaron de malas formas a mi pareja diciendo que mientras no fuese embarazo declarado el padre no pintaba nada...¿que no pintaba nada? ¿pero qué les pasa a estos médicos que tienen la sensibilidad en el orto? Y entonces me puse aún más nerviosa, le necesitaba conmigo... menos mal que la ginecóloga, al ver mi historial debió de darse cuenta de cómo estaba y me dijo: "te digo cómo está y luego miro el resto de cosas ¿ok?" así que se puso a buscar el latido (segundos que me parecieron eternos) y me dijo: "vivito y coleando, ahora voy a mirar más cosas y luego dejamos entrar al padre". Me puse a llorar en silencio mientras miraba el resto de cosas. Y llamaron a mi pareja, su cara un poema, al verme llorar pensó que algo malo había pasado...pero no, esta vez no. De camino a casa me temblaban las piernas de la tensión que había estado acumulando todo el tiempo pero me permití ser feliz. Al menos ese día.

Un par de días después fui a la consulta de Alto Riesgo para valorar la eco. Y me dijeron lo de siempre: todo bien pero había que esperar. Próxima eco y consulta en la semana 12, ya con los resultados de la analítica del primer trimestre. Me parecía demasiado tiempo, dado mi historial. Y efectivamente, no aguanté.

En este embarazo no he tenido muchos síntomas, algo que me perturbó mucho las primeras semanas...sólo tenía el pecho con las venas marcadas e hinchado, aunque no tanto como cuando me ponía la proge vaginal con las transferencias. También tenía unas ligeras náuseas que, para terminar de volverme loca, de matutinas nada y sólo me daban sobre las ocho de la tarde. Por tanto, nada que ver con mis embarazos anteriores. Pero llegó un día en el que se me fueron las mini náuseas y notaba el pecho menos redondito...y me acojoné. Muchísimo. La desaparición de síntomas fue lo único que acusé en mi segundo aborto (si es que eso se puede considerar como una señal). Estaba convencida que se había parado, mi pequeño, su pequeño corazón. Debía de estar aproximadamente de 9 semanas y media y aún me faltaba mucho para la cita en la SS...podía ir a urgencias, pero entre el incidente del embrión que no aparecía y el trato recibido, no me apetecía, así que busqué si al día siguiente tenía horas libres el médico privado que con tanto cariño y paciencia me había tratado y efectivamente, tenía un par de horas libres así que reservé cita.

Otra vez los nervios, la taquicardia, los malos recuerdos y los dramas venecianos en mi cabeza...llegamos allí, me tumbé en el potro, apagaron las luces y cogí de la mano a mi pareja...y empezó la eco. A los 3 segundos ya le estaba preguntando si estaba bien, yo creo que no había metido del todo el trasto ese del infierno pero algo se veía y me dijo que perfectamente...y nos enseñó el latido, y yo lloraba, y mi pareja también...y pudimos ver cómo se movía...es curioso pero en estas semanas se mueven mucho, no como respuesta a estímulos sino como un síntoma de crecimiento del sistema nervioso...era como una gominola, como un osito Haribo...lo más bonito del mundo.

Fui a la primera consulta con la hematóloga (privada) que había elegido para que me llevara el embarazo. Le llevé los resultados de Sánchez Ramón y coincidió con ella en que mejor subir la dosis de innohep (sobre todo con el aumento de peso del embarazo) y me pidió una analítica de control. Me dijo que sobre todo había que controlar las plaquetas (efectivamente uno de los efectos secundarios más habituales con la heparina es que bajan las plaquetas, lo indica el prospecto), ya que la trombocitopenia es peligrosa en el embarazo. No le dio tanta importancia al anti Xa ni a los Dímeros D pero me los pidió igual. Tenía que volver en un mes.

La siguiente eco fue la de las 12 semanas en la SS. De nuevo entré yo sola y pasé unos segundos angustiosos en los que, por cierto, la tipa me hizo bastante daño al meter y sacar el ecógrafo de mis partes porque al parecer el bebé no apartaba la mano y no se dejaba ver bien. La eco salió bien y unos días después nos dijeron que los resultados del Triple Screening (T21 1/3869 y T18 1/32094) también, así que habíamos superado una fase más. Aún quedaban muchas.

Recuerdo aquellos días y me emociono aún hoy. Fueron momentos muy duros y muy emotivos. Convivir con el miedo a sufrir otro aborto es muy duro y tu mente se pone en lo peor como protección para no tener que revivir el último batacazo. Cuando tardas tanto en quedarte embarazada y te quedas, piensas que irá bien, que lo difícil es quedarte y eso ya lo has conseguido. Pero cuando encima, lo pierdes, y no una sino tres veces, la sensación de impotencia es inabarcable, y en mi cabeza de ingeniera no podía entender cómo no podían darme una causa probable y todo eran conjeturas. Esta ausencia de certezas me consumía por dentro y me quitaba toda la confianza que podía tener en mi cuerpo y mi embarazo...no sabía contra qué tenía que luchar! Y, por tanto, no sabía qué podía hacer para que mi embarazo fuese finalmente bien.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El embarazo de una infértil. Parte I.

Llevo mucho tiempo sin escribir. Siempre concebí este blog como un apoyo a todas aquellas personas que, por desgracia, hayan tenido que vivir lo que me ha tocado a mí. Confiaba que mis vivencias en el mundo de la infertilidad pudiesen aportar algo de luz sobre personas que, como yo, se sientan perdidas en un mundo tabú en el que todo es nuevo, parece que nadie lo ha vivido antes y escapa a nuestro control. El embarazo no parecía encajar en este propósito. Contar el avance del mismo, las ecos, etc. me parecía perteneciente a este "otro lado" al que pertenecen las fértiles. Pero otra cosa son los miedos.

Todas las mujeres (o casi todas) tienen respeto o algo de temor a que algo vaya mal en un embarazo. Los hombres quizá lo viven de otra manera, pero no puedo opinar porque no soy uno. Pero una infértil no sólo tiene miedo, vive el embarazo como una carrera de fondo en el que va saltando obstáculos pero no acaba de ver clara la meta hasta que llega. A lo largo de este embarazo me he llevado muchos sustos y he tenido mil paranoias que os contaré para que, si alguna vez os pasa, sepáis cómo actué yo y tengáis, al menos, una referencia, algo que yo no tuve.

En un post anterior conté que había tenido una beta de 411. Hay algo que no conté y es que unos días antes me había sentido un poco mal, como con náuseas, y me hice un ClearBlue que salió negativo. La verdad es que me lo debí de hacer un poco pronto pero como era ciclo natural y ovulo al tuntún era difícil saber el día. Ahora sé que el embrión se debía de estar implantando por esas fechas y eso fue lo de debí de notar, obviamente la beta en sangre sería tan baja que no cantó en el TE.

Lo primero que hice, además de empezar con la pauta de Silvia Sánchez Ramón (10mg de prednisona e innohep 3500), fue hacerme la analítica que me pidió y pedir cita con el ginecólogo de la mutua que me diese antes y con la médico de cabecera para que me incluyese la medicación en el seguro y me dijese cómo proceder con la matrona/ginecólogo en la SS.

Lo primero que tuve fue la cita con la médico de cabecera: me incluyó la medicación (gracias al súper informe de Silvia que le llevé), me derivó al endocrino de forma urgente (por mi Hashimoto) y me explicó que seguramente me derivarían a Alto Riesgo pero que primero tenía que ir a ver a la matrona, así que pedí cita con ella.

En unos días llegaron los resultados de la analítica y primer susto: 
- TSH a 2,48 (¡en el límite!), 
- Dímeros D a 514 (¡por encima del umbral!)
- Factor anti Xa a 0,18 (¡demasiado bajo!)

Tanto los dímeros D como el factor Xa se refieren a la coagulación y ambos se suelen emplear para controlar la heparina, así que lo primero que pensé fue que la cantidad de innohep era insuficiente. Acojone máximo. Envié los resultados a Silvia pero tardó unos días en responderme y a mí mientras me llevaban los demonios. Mientras tanto, fui a la primera visita del ginecólogo, a la matrona y al endocrino (fue una semana muy intensa) y el resultado de las visitas fue el siguiente:

- Ginecólogo (privado): un hombre muy amable que atendió a mis miedos a pesar de que cuando fui a verle debía de estar apenas de 5 semanas y podía ser pronto para ver cualquier cosa. Vimos un saquito y se podía apreciar un mini embrión según se colocase el ecógrafo. Primer paso. Le comenté lo de los dímeros D y lo del anti Xa y me dijo que ambos valores eran correctos (lo del anti Xa no era exactamente lo que decía, lo supe después) porque los Dímeros D aumentan siempre con embarazo y los umbrales deberían ser revisados. No obstante, accedió a repetírmelo en unos días, junto al anti Xa que repetiría con una nueva dosis de heparina que, esperaba, Silvia me diese.

- Endocrino (SS): Como llevaba ya los resultados, me subió la dosis de eutirox: de 50mg/día todos los días a 100mg/día el fin de semana y el resto como siempre. Me pautó las siguientes visitas y me tranquilizó con el valor de la TSH, me dijo que incluso si hubiese llegado a 3 o más no pasaría nada.

- Matrona (SS): se cagó viva con mi historial y me dijo que ella no podía llevarme, que tenía que ser en Alto Riesgo. Llamó a Alto Riesgo para que me citasen y con un lánguido "ya te llamarán" me despachó sin apenas darme ninguna pauta ni nada. Yo le dije que mis abortos eran siempre muy tempranos y que cuando me viesen en Alto Riesgo iba a ser tarde pero me dijo que no podía hacer nada (en otro post hablaré de la "dedicación" de esta mujer porque tuve que volver). 

Decidí ir a ver a mi médico de cabecera para que me aconsejase qué hacer con Alto Riesgo y me dijo que fuese a urgencias del Materno para acelerar la cita. Esa misma noche había tenido un pequeño manchado y me pareció la excusa perfecta para ir. Estuve en urgencias unas dos horas, una se puso de parto, otra llegó de siete meses diciendo que no notaba a su bebé y otra de 12 semanas que se había caído. Yo empecé a imbuirme de todo ese drama y no podía evitar pensar en lo difícil que se me antojaba un embarazo de nueve meses con mis miedos y un mundo de dramas por vivir. Cuando entré me hicieron una eco en donde no vieron nada más que el saco (acojone máximo otra vez...¿y el embrión que había visto en la otra eco?). Cierto que sólo habían pasado un par de días desde que lo vi en la privada pero ya me temía que había desaparecido o que el gine privado no lo había visto bien. Ya lo había vivido, me sentía como en el día de la marmota. La ginecóloga de urgencias me dijo que no se podía hacer nada, que no podíamos anticiparnos a un aborto y que había que esperar. Me dejó por los suelos. No obstante, me dio un volante para ir a Alto Riesgo y me dijo que lo mejor es que me fuese a la puerta de Alto Riesgo para hablar directamente con el gine y que me diesen ellos cita "in situ". Todo muy práctico. Me parapeté en la puerta y esperé más de una hora a que me atendieran y finalmente salí de allí con una cita para una eco...en dos semanas...¿no podía ser antes? No, me dijeron, no se va a ver nada. 

Unos días más tarde conseguí hablar con Silvia y me aumentó la dosis de heparina a innohep 4500. Luego supe que el anti Xa en dosis profilácticas no era tan determinante así que podía haberme ahorrado la angustia de estos primeros días. Volví a medirme los Dimeros D y el anti Xa y salieron bien. Busqué un hematólogo para que me controlase porque no podía ir a ver a Silvia a Madrid cada vez. En la SS no me querían derivar porque el informe de Silvia era privado así que me lo tuve que buscar a través del seguro.

Gracias a mi seguro privado pude volver en unos días a que me hicieran una eco y así dejar de comerme los muñones y, por fin, pudimos ver y oír el latido de nuestro bebé. Nunca lo habíamos conseguido. Veía cómo se le caía la lagrimilla a mi pareja mientras a mí se me quebraba la voz cuando le preguntaba al gine si estaba todo bien. Fue un paso muy grande, emocionante, pero era sólo el principio.

sábado, 20 de mayo de 2017

MI opinion sobre la Gestación Subrogada

En la últimas semanas he asistido a todo tipo de opiniones al respecto de la Gestación Subrogada, a favor y en contra, he visto programas en la televisión en donde han tenido lugar muchos "debates" en los que, cuanto menos he echado de menos la opinión de expertos en la materia, como en cualquier otro tema de actualidad. Entrecomillo la palabra debates porque creo que la mayoría no deberían llamarse más que meras charlas entre amig@s en las que he oído comentarios como que a la Gestación Subrogada acuden famosas que no quieren perder su figura.

Quizá lo que me ha llamado más la atención es la diferencia, en general, en el tono de unos y otros: mientras lo que están a favor se limitan a dar su opinión, los que están en contra les obsequian con todo tipo de insultos y descalificaciones. Por supuesto, aquí opina todo "cristo" e internet facilita que insultos que hace 20 años se quedaban en casa ahora están a la vista de todos, todo está mucho más expuesto. Y como siempre, me reafirmo en que opinar sin saber se ha convertido en el deporte nacional, por delante del fútbol y demás.

Voy a empezar diciendo claramente que estoy a favor de la Gestación Subrogada y, a continuación, esgrimo mis razones. Invito a que los que no estén de acuerdo hagan lo mismo, más allá de insultar y de emplear eslóganes prefabricados.
 
En primer lugar me gustaría recordar que lo que persigue la gente que defiende la GS es su regulación, nada más (y nada menos) ¿Acaso alguien duda de que lo mismo se persigue con la legalización de las drogas con fines medicinales? Obviamente no comparo una cosa con la otra, pero me parece un ejemplo claro de algo que puede verse como "malo" en un principio, pero que, tras debates serios desde hace años, casi todo el mundo tiene claro que su regulación busca traer beneficios a muchas personas que lo necesitan, sin necesidad de esconderse, y, obviamente, no favorecer el narcotráfico. Creo que la GS es algo imparable cuya regulación no va a hacer otra cosa más que dar garantías.
 
En segundo lugar, esos eslóganes pseudofeministas que defienden que "cada mujer puede hacer con su cuerpo lo que quiera excepto lo que a mí no me gusta que haga", me parecen la incoherencia hecha carne. Yo tampoco estoy de acuerdo con las mujeres que abortan, y más con mi historial, pero sí estoy a favor de la ley del aborto, porque creo que es algo que existirá igual, opinemos lo que opinemos, y que es mucho mejor regularlo en lugar de acudir a sitios sin garantías. Y yendo más allá: no me considero moralmente por encima de nadie como para oponerme a algo que puede condicionar tantísimo su vida. Por supuesto, esto también da lugar a situaciones desagradables como el de la madre de una conocida mía cuyo consejo cuando su hija fue a estudiar a Madrid a la Universidad es "hija, no te preocupes si te embarazas que yo te acompaño a abortar". Y no por estos consejos frívolos de madre pija (que lo era) yo considero que se debe prohibir el aborto.
 
En mi camino infértil he leído muchas historias desgarradoras que, estoy segura, la mayoría de la gente que opina en contra de la GS ni se ha molestado en leer ¿Por qué? Porque no va con ellos. Casos de mujeres con muchos abortos a sus espaldas a las que su madre o su hermana, en un acto de amor, concebía por ellas. Eso en España está prohibido. Por mucho que mi madre sufra al verme, por mucho que quiera ayudarme a acabar con mi dolor, no puede gestar por mí ¿Es posible que alguien dude que estos actos de amor son sinceros? ¿Qué compensación económica recibe esta madre-abuela? ¿Está cosificada? Obviamente estas preguntas se responden solas. 

Hace poco también leí el caso de una mujer en Galicia que sufrió una negligencia por parte de la Seguridad Social durante su segundo embarazo, no evolutivo, y que la dejó sin útero. La justicia le ha dado la razón y el dinero lo empleará en tener un hijo por gestación subrogada ¿Es esta una madre que quiere conservar su figura y por eso no quiere gestar? Claramente no ¿Por qué no adopta? Porque en España, si ya tienes un hijo, te cierran la lista.

Con esto quiero decir que es muy fácil opinar sobre algo que no te afecta en nada en la vida, cuando no has mirado a la infertilidad de frente y no te has hecho determinadas preguntas. Todos estos casos desmontan muchas de las teorías conspiratorias que esgrimen los que no están a favor. Y no, no me vale que haya casos extremos o malos ejemplos, porque en todos los ámbitos existen personas que se aprovechan de la legalidad en su propio beneficio y no por ello mermamos las libertades individuales.

Y para todos aquellos que dan consejos del tipo "¿por qué no adoptas?" sólo les digo que lo intenten ellos, a ver si lo consiguen de aquí a 5 años. Es otra circunstancia que, por supuesto, al verla de lejos sólo alcanzan a ver la superficie y desconocen que, no sólo es larguísimo el proceso para las personas que sí pasan los filtros de las agencias, sino que incluso para algunas personas es imposible por antecedentes médicos (haber padecido un cáncer o tener predisposición a ello), por ser homosexual o por tener ya un hijo. Repito: opinar sin saber, como siempre.

Cuando veo imágenes de personas que públicamente han contado que han recurrido a la gestación subrogada, como Tamara Gorro, y veo a sus hijos felices, a ellos felices, no puedo dejar de preguntarme: ¿alguien duda de la felicidad de estos niños? ¿A quién hace mal esta felicidad? ¿Es esto lo que quieren evitar?


Podéis leer los casos a los que me refiero en los siguientes links:

https://mundo.sputniknews.com/increible/20110214148365946/

http://www.unotv.com/noticias/portal/internacional/detalle/la-abuela-britanica-que-dio-luz-propio-nieto-629548/

 http://www.eldiario.es/sociedad/aborto-Sergas-sentencia-denuncia-negligencia_0_570443537.html

miércoles, 5 de abril de 2017

Y un nuevo número llegó a mi vida: 411.

Unos días después de la visita a la nueva inmunóloga, tocaban mis días de ovulación. Estaba harta de la sonrisita del ClearBlue (que la muy "japuta" a veces no me aparecía en los 7 palitos que traía el pack) así que los hicimos "a pelo", es decir, calculando más o menos (tengo los ciclos largos) y debereando cada dos días durante una semana más o menos. Os mentiría si os dijese que le pusimos entusiasmo. Ninguno. Después de negativos, punciones, histeroscopias, abortos, legrado y demás, tengo la zona "0" un poco aburrida ya de tanto ajetreo. No quería dejar pasar ni un óvulo más y ya está. Sin más.

En paralelo seguí con mis hábitos (unos nuevos y otros no):

- Eutirox: 50 mg/día para mantener la TSH por debajo de 2,5. Esto es importantísimo y dedicaré un post a la tiroiditis de Hashimoto en particular porque muchos médicos no le dan la importancia debida y creo que desde que empecé a tomarlo comencé a ovular mejor (sí, la tiroides influye también en la ovulación). Ya llevaba tiempo tomándolo.
- Adiro: estuve tomándolo en el ciclo anterior para la quinta transferencia pero leí en varios foros de abortos de repetición que había chicas que conseguían embarazo tomándolo ya desde el ciclo anterior así que seguí tomándolo de cara a la transferencia del siguiente ciclo. Tomaba uno de 100 al día.
- Hidroferol: importantísimo, sobre todo si tu problema es de origen inmune. Yo nunca tuve la vitamina D excesivamente baja (20, 24, etc.) y así me lo hicieron ver todos los médicos que me vieron pero la nueva inmunóloga me dijo que tenía que tenerla en torno a 45 y mantenerla así durante el embarazo. Tomé una ampolla de 0,266 con la regla y otra una semana después. En betaespera y embarazo no se deben superar los 4400 ui de dosis porque es tóxica así que la inmunóloga me recetó Solgar 2200 (en herbolarios).
- Dieta sin gluten: otro factor importante. Ya llevaba un par de meses con la dieta sin gluten. No soy celíaca pero tod@s aquell@s que tenemos enfermedades autoinmunes somos muy sensibles a todo lo que pueda dañar el intestino (el 70% de nuestro sistema inmune reside ahí) y el gluten actual, gracias al trigo híbrido que antes no existía, daña mucho el intestino.
- Onagra: lo he tomado siempre porque me mejora mucho la piel que con la regla y desde que cumplí los 30, se me pone fina. A partir de la ovulación ya no lo tomo, sólo en fase folicular.

Repetí la analítica de las nk (mi nueva inmunóloga se había extrañado un poco de los valores que llevaba en la otra) y efectivamente, las NK citotóxicas (CD3-CD56+CD16+) habían bajado de 14% a 11,6%. Las NKT estaban bien también, como siempre.

No tenía mucha confianza en este ciclo y no fue una betaespera al uso, cargué pesos, bebí cerveza (sin gluten) y hasta tomé algún café que otro (algo que me tenía prohibidísimo en las betaesperas normales). Me limité a esperar que me bajase la regla para llamar a la clínica y preparar la nueva transferencia, la cual esta vez iba a ser en ciclo natural.

Manché un poquito marrón más o menos el día que me tenia que bajar y dije, ya está aquí. Pero no bajó. Manché otro poquito un par de días después y de nuevo pensé: ya está aquí. Pero tampoco bajó. Estaba ya un poco mosca y quería tomarme mi nueva dosis de hidroferol así que me hice un test de tiras que tenía preparado para mi siguiente betaespera. Y cual fue mi sorpresa cuando una rayita apareció...no podía creerlo...rápidamente fui a comprar la heparina y la prednisona que empecé a tomar según la pauta que me había dado la inmunóloga (por supuesto ella me lo había pautado desde transferencia) y al día siguiente fui a hacerme una beta....yo le decía a mi chico que no se hiciese ilusiones que seguro que era otro bioquímico, que no había estado tomando la medicación tiempo suficiente, así que posiblemente el valor de la beta iba a ser bajo. Cuál fue mi sorpresa cuando veo en el papel del laboratorio un valor de 411.

El plan Z. 2ª opinión inmunología reproductiva

En octubre, con el cabreo de mi bioquímico de dos embriones preciosos y sanos tras DGP, me plantee pedir una cita con otra inmunóloga para pedir una segunda opinión, pero ¡tardaba 3 meses! La pedí pero me dije a mí misma que no iba a ir, que todo iría bien en la quinta transferencia, pero me daba no sé qué cancelarla. Durante la última betaespera en diciembre estuve a punto de cancelarla varias veces, pero no lo hice por puro miedo, miedo a que algo saliese mal. Pues llegó el día de mi quinta beta post transfer (séptima beta en total) y esa cita fue el único rayo de luz que encontré. No estaba convencida al 100% porque consideraba que ya no podía llevar mas medicación, pero no perdía nada por probar.

Así, el 2017 empezaba igual que el 2016: con dos embriones congelados y esperando cita con inmunóloga. Parecía que no había avanzado nada.

Mi última consulta con el servicio de inmunología de la clínica de fertilidad en noviembre no me gustó en absoluto. En primer lugar, si a mí me lleva una doctora concreta debería seguir con ella, pero si quería una cita con ella perdía otro ciclo porque tenía mucha lista de espera. Considero que después de casi 30.000 euros gastados y dos abortos con ellos, la propia clínica debería darle una patada en el culo a la inmunóloga para atenderme cuanto antes. Pues no, tuve que cambiarme y ser atendida por otra doctora, ayudante de la mía. Esta doctora, después de ver mi historial y mis análisis (donde tengo las NK citotóxicas a 14%), me dijo que no tenía nada y que qué quería que hiciésemos...¿yo? Me quedé loca...parecía no conocer los últimos estudios en los que se relaciona los valores de NK por encima de 13% en pacientes de más de 35 años con abortos y fallos de implantación. Además, la inmunóloga anterior me había dicho que si no desenmascarábamos el SAF que ella creía que tenía con las analíticas lo trataríamos como si lo tuviese. Sólo pude acertar a responder que sabía que a muchas chicas con la combinación corticoides+adiro+heparina les había ido bien. Así que me lo pautó. Sin más.

Ahora puedo decir que tan importante es que te receten todo eso, como la pauta que hay que seguir. Dándole vueltas a la pauta y un poco de Dr. Google, llegué a la conclusión de que necesitaba corticoides también en betaespera  y primeras semanas de embarazo, pues era entonces cuando se producían mis síntomas raros, así que llamé a la clínica y hablé con la enfermera de la inmunóloga que, por cierto, debería replantearse su trabajo, y le dije que yo realmente tenía síntomas extraños después de la transferencia y que al interrumpir la dexametasona me dejaban colgada. Había leído que a muchas se lo cambian por prednisona (la dexametasona no es compatible con el embarazo) y así se lo hice saber. Me dijo que no lo pautaban así y que de prednisona nada. Pues hala, a comerme el tarro yo sola. Es obvio que este tratamiento ha resultado muy ineficaz en mi caso, dándome el peor resultado de beta del año.

Bien, pues la nueva inmunóloga a la que fui en enero me dijo que no se pueden pautar corticoides alegremente antes de la transferencia. Que para que haya embarazo tiene que haber una cierta inflamación, fundamental para que se formen los vasos sanguíneos, y que, además, en mi caso, hubiese sido mejor pautar los corticoides cuando se produce la "reacción" (dolor de piernas, de cabeza, hemorragia en el ojo, etc.), que es después de la transferencia o con el positivo. Así que en mi caso es muy posible que tanto la pauta de corticoides antes de la transferencia como su interrupción después hayan sido contraproducentes. También me dijo que no era fan de la dexametasona. Me dijo que me repitiera la analítica de las nk por si estaban altas de forma puntual y que se lo enviase.

Yo sabía que ella era muy partidaria de las infusiones de gammaglobulina, pero me dijo que mejor (por el coste) probar primero con prednisona de 10mg desde la transferencia, que habían hecho estudios clínicos así con muy buenos resultados. También me cambió la heparina a otra marca (innohep) porque me dijo que no era tan ajustada en cuanto a peso (para saber qué clexane hay que usar se multiplica el peso por 0,8, y hay pesos que quedan fuera de los distintos tipos de clexane).

Sólo quedaba esperar a que me bajase la regla y empezase a preparar mi sexta transferencia embrionaria.

La esperanza supera la pena

En mi último post dejaba en el aire el resultado de mi última beta. La cual fue, por desgracia negativa, y un nuevo embrioncito se iba sin agarrar en mí.

Soy una persona que, cuando un plan falla, siempre tiene un B o C preparado, y así habían sido estos dos años. Esos planes alternativos me daban las fuerzas, o al menos parte de ellas, para continuar. Pero en diciembre me quedé sin planes. Había probado ya de todo, o eso creía, y me hundí.

En estos dos años había hecho de todo. Había hecho DGP, como me recomendaron en la clínica, porque supuestamente mis abortos eran debidos a que los embrioncitos venían mal...una vez que volví a tener un aborto de embriones sanos (octubre pasado) acudí de nuevo a la inmunóloga de mi clínica y también me consideré cubierta por ese lado. Nada podía fallar. Pero el batacazo vino en forma de número: 5,98. Ese fue el valor de mi beta (de mierda) a 11 días post transfer de un embrión perfecto de 5 días, mirada y remirada y hasta arriba de medicación. 

De la tristeza pasé al cabreo ¿Con quién? Con los médicos, una vez más. 

También estaba triste pero el cabreo me podía. Me pongo muy triste cuando pienso que esos embriones en otra mamá hubieran crecido y me quiero morir. Porque el problema era yo, lo tenía claro ¿Qué me quedaba? ¿Inmunoglobulina? ¿Intralípidos? Ninguno de esos tratamientos podía hacerlos aquí en Galicia. Todo se me hacía muy cuesta arriba.

Por supuesto, la inmunóloga de la clínica ni se enteró de mi fracaso y en la clínica le echaron la culpa al embrión, como siempre. Me negué. Es como echarle la culpa al piloto de un avión que se acaba de estrellar. El desconocimiento profundo en este tema hace que busquen "chivos expiatorios" a su propio desconocimiento. Puesto que nos transmiten siempre que no conocen al 100% el factor embrionario, buscan esa excusa como refugio.

Pero vamos a ver, hicimos DGP precisamente para evitar los abortos y ¿ahora resulta que no es suficiente? Y, por ende, mis embriones son suficientemente buenos para implantar pero los pierdo casi todos...No puede ser. Además, con una estimulación en la que fecundan 17 de los 18 óvulos, 12 son de calidad A a día 3 y 12 llegan a blastocistos ¿Qué mala calidad embrionaria es esa? VENGA YA

Es cierto que los embriones sanos de DGP no son garantía de embarazo, ya que tienen un 60% de tasa de implantación, pero una vez implantados su tasa de embarazo a término es altísima, siendo la tasa de aborto de poco más de un 2%.

Pero, como ya dije en una ocasión, la esperanza supera la pena (y, en mi caso, el cabreo a las dos 😄😄). El plan Z vino solo.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Quinta transferencia embrionaria

Cuando empecé a escribir este blog estaba esperando los resultados de inmunología tras mi tercer aborto. Empecé a contar desde el principio mi historia por si a alguien le podía ayudar. Ahora escribo "en tiempo real". El viernes 9 de diciembre me transfirieron el tercer blasto de mi segunda fiv con DGP y mañana, día 20, tengo la beta para determinar si estoy embarazada o no.

La preparación de la transferencia fue como las demás, con la novedad de introducir más medicación siguiendo la pauta de la inmunóloga. Me aumentaron la dosis de dexametasona, para que el endometrio fuese mucho más receptivo, y me añadieron heparina. Mi bollito descongeló bien y se vino conmigo. Mi novio volvió a entrar conmigo en el quirófano y vimos cogidos de la mano cómo salía dando un salto de la cánula. El inicio de la betaespera fue muy tranquila y confiada y a medida que se acerca la beta he empezado a flaquear, como me pasa siempre.

Sé que para muchas esta combinación corticoides+ heparina + adiro ha supuesto poder llevar un embarazo a término, pero yo no puedo evitar tener miedo al resultado de mañana. Miedo porque no me han dicho claramente qué es lo que hace que pierda los embarazos. Miedo porque ya me han salido mal tantas cosas que deberían haber salido bien que por qué esta vez iba a ser diferente.

Hace poco leí un artículo acerca de los bebés que nacen después de sufrir varios abortos. Les llaman bebés arcoíris. Me parece una forma preciosa de llamar a un bebé que efectivamente viene a llenar de luz y color a pesar de que sigue lloviendo porque los bebés que se fueron no se olvidan fácilmente. Os dejó aquí el enlace:

http://m.bebesymas.com/recien-nacido/ya-estoy-aqui-un-poema-en-homenaje-a-los-bebes-arco-iris

No puedo evitar preguntarme si mi bollito será mi bebé arcoíris.